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Tecnología en vacaciones: cómo aprovechar su potencial educativo

Llegaron las vacaciones de verano para miles de estudiantes y si el uso de celulares y tablets estuvo más restringido durante el año escolar, es en este periodo -de mayor tiempo libre- cuando padres y apoderados intentan establecer un uso responsable y adecuado de la tecnología.

Las nuevas generaciones viven en un mundo donde los dispositivos digitales son de amplio acceso y utilización. Chile lidera el uso de teléfonos inteligentes en Latinoamérica; el 33,6% de nuestros estudiantes los utiliza por más de seis horas al día. Para los especialistas, lo relevante está en orientar este uso más que prohibirlo, idealmente con foco en lo pedagógico.

“Las tecnologías en general son positivas, el problema es cuando hay una sobrexposición por parte de los niños y niñas, ahí es donde se ven aspectos negativos que inciden en la socialización, el sueño y muchos otros aspectos. Para hacer un uso positivo y constructivo de las pantallas, lo primordial es la mediación parental, porque es muy difícil que los más pequeños y sobre todo adolescentes se autorregulen”, señala Daniel Halpern, académico de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica.

Establecer con anterioridad horarios, apagar o guardar las pantallas mientras se come, destinar tiempo a actividades deportivas o recreativas, y padres pendientes de lo que ven sus hijos, son algunas claves para mantener un control saludable en el uso de las tecnologías en el hogar. En vacaciones, compartir una película o un juego en familia es una buena alternativa para aprovechar el tiempo juntos.

“Es importante que los padres motiven e incentiven otros intereses en los niños. Es tan fuerte el placer que les generan ciertos juegos de la red, que pierden el interés por realizar otras actividades. Es fundamental que los espacios de transición: el primer momento del día en que la familia se ve, o cuando los padres llegan del trabajo o los niños del colegio, no estén mediados por una pantalla y sean espacios de conversación profundos. Nadie dice que los padres deben estar cien por ciento desconectados de las tecnologías, porque todos revisamos nuestros mails o redes sociales, pero sí deben generar espacios familiares libres de pantallas”, señala el especialista en temas digitales.

Y desde lo educativo es posible aprovechar ese potencial de las nuevas tecnologías si se utilizan de manera adecuada; hay muchas plataformas que promueven el aprendizaje a través del juego o la lectura. “Para mí el principio que debiera regir en las instituciones escolares es, primero, el aprendizaje y después, cómo la tecnología puede aportar o fortalecer esos objetivos de aprendizaje. Muchas veces los colegios, por parecer más modernos, utilizan tecnología sin claridad de qué proceso de aprendizaje van a lograr con ella. Yo no conozco a nadie que haya aprendido un idioma a través de una aplicación, por ejemplo, pero sí conozco gente que se ha motivado a estudiarla, que ha fortalecido ciertos aspectos de ese aprendizaje, etc.”, acota Halpern.

Algunos tips para mediar con la tecnología estas vacaciones:

Estipular el horario de uso: según la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics), en niños entre los dos y los cinco años, el uso de las pantallas debe limitarse a una hora por día, en compañía de un adulto que guíe y oriente los contenidos. Cuando los niños cumplen 6 años, lo ideal es buscar “el equilibrio del juego con medios digitales y la vida real”, señalan en el sitio. Además, es importante estar pendiente que el uso de la tecnología no afecte el sueño del niño, la actividad física y el modo en que se comunica con los demás.

– El adulto se convierte en el modelo: papás, mamás, abuelos, tíos y, en general, adultos responsables de los niños, siempre van a convertirse en el modelo de actuación y conducta de los más pequeños. Por ejemplo, para prevenir el uso de dispositivos móviles durante las comidas los adultos tampoco deben usarlos. La idea es convertir la mesa en un “encuentro social”, un espacio para conversar y compartir.

– Fomentar relaciones sociales y físicas con otros: uno de los mayores riesgos de las TIC es que tienden a reducir las relaciones interpersonales a conversaciones virtuales, suprimiendo la necesidad de los encuentros físicos. Entonces, el desafío es invitar a los niños a jugar en el parque con amigos, organizar actividades al aire libre en familia, asistir a actividades deportivas, etc.

– Deporte: el ejercicio y la práctica de deportes, en especial en equipo, sitúa a los niños frente a situaciones espontáneas cuya solución requiere de un nivel muy alto de activación. Además, les ayuda a compartir emociones y aprender sobre compañerismo, colaboración, trabajo en equipo, etc.