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Mujeres en educación: #LoPodemosTodo

8 de marzo de 2019

Incentivar a niñas y jóvenes a acercarse sin miedo a aquellos campos que aún se consideran como tradicionalmente masculinos es una de las motivaciones que tienen tres profesionales chilenas vinculadas a la educación y destacadas en distintas áreas que comentan, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, acerca de la importancia que tiene hoy el trabajo que desarrollan las mujeres en las salas de clases.

“Las profesoras somos un referente para nuestras alumnas”

Viviana Meruane Naranjo es doctora en Ingeniería Mecánica, docente e investigadora de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. En agosto del año pasado se convirtió en la primera mujer directora del Departamento de Ingeniería Mecánica (DIMEC), un sector históricamente liderado por hombres en esa casa de estudios.

Para la ingeniera, el rol de la mujer en educación es fundamental. “Somos una guía y referente para nuestras alumnas y el hecho de que cada vez seamos más las profesoras en carreras que antes eran territorio masculino, les da confianza a las nuevas generaciones para entrar a estudiar estas carreras”, afirma además de comentar que es relevante que niñas y jóvenes sepan que “podemos y debemos desarrollarnos en todas las áreas profesionales para aportar en la mejora del país con nuestros conocimientos, capacidad y creatividad”.

En esta línea, Viviana invita a todas las jóvenes “a seguir adelante en sus estudios y a luchar por sus ideales, metas y sueños”, pues para ella, “juntas podremos construir un mundo mejor”.

“Las profesoras despiertan emociones en las estudiantes”

Roxana Nahuelcura Lobos es profesora de Biología del Liceo 1 de niñas y docente a cargo del Centro de Investigación Carrerino, un proyecto que ella misma define como un lugar que nació “con el objetivo de crear espacios para potenciar habilidades científicas adquiridas en las clases y generar alianzas con diversas instituciones relacionadas con la ciencia, para que las estudiantes puedan poner en práctica las habilidades y conocimientos adquiridos”.

Según cuenta Nahuelcura, dentro de las actividades que desarrolla este grupo están la participación en distintas ferias científicas, charlas y programas científicos, y realizar pasantías en laboratorios de investigación, cursos de programación y robótica, entre otros, algo que en cuatro años ha traído muy buenos resultados a sus estudiantes como la presentación de sus trabajos en Antártica, Estocolmo, Washington y Medellín.

“El rol de los docentes es promover la comunicación, divulgación y adquisición de conocimientos para fortalecer los procesos de enseñanza y aprendizaje del estudiante”, asevera la profesora y añade que, en ese contexto, “la relevancia de la labor de la mujer es generar experiencias que despierten emociones y valores que sean significativos, y buscar oportunidades en diferentes áreas, para así formar ciudadanos alfabetizados y conscientes de su entorno”.

Para la profesora de biología, el desafío hoy es “educar en equidad e igualdad permitiendo el desarrollo integral de los estudiantes sin que el género determine su potencial”.

“Lo hago por las otras, por las que vienen. Para animarlas y mostrarles que es posible”

“La cercanía de las mujeres con los niños ayuda a que la educación pueda volver a tenerlos ubicados en el centro, cara a cara con sus profesores, mirándose a los ojos y haciendo cosas juntos. Las mujeres estamos más cerca de saber cuánto importan los afectos, las admiraciones y los refuerzos positivos para un buen aprendizaje intelectual”, dice Adriana Valdés Budge, primera mujer directora de la Academia Chilena de la Lengua.

La académica y ensayista comenta que el hecho de ser la primera mujer a la cabeza de esta institución –tras 133 años bajo liderazgo masculino– es “un hecho simbólico”, ya que, asegura, “no me reconoce a mí, sino a las nuevas condiciones en que las mujeres se están desenvolviendo en el mundo, en la cultura y en particular en los estudios de Lenguaje y Literatura, en los medios de comunicación y el periodismo”.

En palabras de Valdés, asumir este cargo no es un logro personal, sino más bien algo que quiere compartir con otras mujeres. “Lo hago por las otras, por las que vienen. Para animarlas y mostrarles que es posible, y para tratar de experimentar, junto a los demás miembros de la Academia –tanto mujeres como hombres– cómo puede llevarse a cabo una colaboración e interacción que refleje el cambio cultural de la sociedad, al que algunas instituciones parecían ajenas”.

A pesar de que se reconoce como una “no especialista en educación”, menciona que “como observadora creo que es el momento de dejar de lado varios automatismos burocráticos que se han entronizado en las prácticas”. De allí que, agrega, las mujeres tienen un rol importante en las aulas. “Necesitamos aprender bien y no solamente repetir saberes cuya caducidad es acelerada. Por eso, la lectura, la historia, las novelas, la poesía y la apreciación del teatro y del cine nos pueden enseñar más y pueden hacerse más necesarios”.