Trigger

Motivadora práctica para promover la lectura en estudiantes

21 de agosto de 2019

Con el fin de propiciar las habilidades lectoras de análisis y comprensión desde temprana edad, la escuela Plácido Villarroel de Iquique implementó la práctica “osito viajero” en los niveles parvularios y de primer ciclo básico. La experiencia pedagógica se ha convertido en un importante agente motivador entre los niños para leer en familia.

 Cada viernes, los estudiantes de prekínder a cuarto básico de la Escuela Plácido Villarroel de Iquique, esperan ansiosos el sorteo para conocer quién será el afortunado de llevarse a su casa el osito viajero. Está práctica surgió como una forma de motivar la lectura en familia, pues junto al oso los estudiantes llevan a sus casas un cuento acorde a su edad y un cuaderno donde deben describir la experiencia vivida en torno a la lectura realizada.

La directora de la escuela, Anicia González, cuenta que la práctica implementada en marzo del año pasado busca que “los niños y niñas lean en familia. A cada curso se le entregó un peluche y cuentos. Los resultados que hemos obtenido son bastante positivos en lo que respecta al involucramiento de la familia, porque son ellos quienes deben leer, en la mayoría de los casos, y hacer la narración de la experiencia en el cuaderno”.

Práctica

El peluche se encuentra de lunes a viernes en la sala de clases, vestido con el uniforme del establecimiento. Se utiliza como un recurso motivador en las diferentes asignaturas y el día viernes lo lleva a su casa uno de los estudiantes del curso que se ha destacado en la asignatura de Lenguaje.

La directora agrega que esta experiencia ha sido muy bien recibida por los padres y apoderados. “Ellos conocían la práctica porque la presentamos en la cuenta pública, pero ahora que la viven están muy preocupados y pendientes de cuándo les toca tener al osito en la casa”, destaca.

La profesora Macarena Marín cuenta que desde que trabajan con el osito viajero, los apoderados “comentan en las reuniones lo gratificante de la práctica. Hay muchos niños que están aprendiendo a leer y esto los motiva aún más. Los niños quieren ponerle nombre al oso y llegan los lunes contando que no solo leen con sus papás, sino también con sus hermanos o tíos, involucrando a otros integrantes de la familia”, indica la docente.

Esta práctica se complementa también con otras iniciativas que ha impulsado el establecimiento para fortalecer el hábito lector en toda la comunidad escolar. Por ejemplo, durante los primeros 15 minutos al iniciar cada jornada, toda la escuela lee. El profesor prepara una lectura para cada comienzo de clases donde expone un texto relacionado con los aprendizajes previos de los estudiantes, para luego pasar al contenido planificado. “Eso se articula. Nosotros modelamos la lectura en la medida en que ellos están observando. Ya instalamos esta práctica, incluso en Educación Física, y lo hacemos desde educación parvularia, porque el hábito lector debe inculcarse desde pequeñitos”, manifiesta Anicia González.