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Mejorar la actividad física: un desafío país

6 de abril de 2018

Un gran porcentaje de los problemas de salud que se viven en Occidente tienen relación directa con enfermedades crónicas, como el sedentarismo, la obesidad, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares, las cuales han ido aumentando de manera significativa estos últimos años veinte años. Esta realidad llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a celebrar el 6 de abril el Día Mundial de la Actividad Física, teniendo como objetivo difundir los beneficios que trae consigo la práctica del deporte y su relación con la no aparición de enfermedades por obesidad.

“Chile está dentro de los cincuenta primeros países en el mundo en prevalencia de obesidad” explicó MariaChiara Di Cesare, autora de informe de la revista científica The Lancet que levantó, nuevamente, la alerta por obesidad en el país.

La investigación determinó que los últimos años los hombres chilenos pasaron de un Índice de Masa Corporal (IMC) de 24,2 a 27,7 kg/m², y las mujeres, de 24,8 a 28,0 kg/m², lo que se traduce en un aumento de 9,4 y 8,5 kilos, respectivamente. Lamentablemente esta realidad se vive en las salas de clases a lo largo del país, donde más de un 90 % de los niños y niñas necesitan mejorar su fuerza de brazo, el 45 % de ellos presenta exceso de peso y más de un 70 % de los estudiantes necesita mejorar su potencia aeróbica (Estudio Nacional de Educación Física 2015).

¿Cómo mejoramos?

El Secretario Ejecutivo de la Agencia de Calidad, Carlos Henríquez, indicó que el desarrollo de la condición física otorga múltiples beneficios para la salud y, por lo tanto, es importante que la actividad física se transforme en un hábito que debe ser fomentado por la familia y por los establecimientos.

“El director debe ser el líder de una escuela que trabaje una cultura de vida activa y saludable. En la medida en que los directores otorguen las facilidades para que docentes y estudiantes puedan llevar a cabo iniciativas para incrementar el nivel de actividad física, se estará dando una señal clara de la voluntad directiva de lograr un cambio real”, indicó Henríquez.

Agregó que en esta tarea es necesario que los profesores sean promotores de la salud y que debe estar dentro de su labor estimular a los estudiantes y generar actividades que promuevan los estilos de vida activos: “Una acción concreta al respecto es la incorporación de un portafolio transversal a las diferentes asignaturas curriculares en el que se registren las acciones que desarrollan los escolares para llevar una vida más activa”.

Pero esta labor no es solo de la escuela. Las familias y apoderados deben fomentar la alimentación sana y ser parte activa en la promoción de la actividad física de sus hijos: “Deben involucrarse en las actividades escolares dando una señal positiva de la preocupación por sus hijos”, explicó el Secretario Ejecutivo.

Este 2018 se aplicará el estudio muestral de Educación Física, antecedentes que aportarán evidencia para el diseño de políticas públicas para mejorar la condición física y que presenta un panorama actualizado de la condición de los estudiantes de nuestro país.