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Los desafíos de La Araucanía para construir una educación técnico profesional de calidad

La Agencia de Calidad de la Educación recogió las opiniones de las comunidades educativas de la Región de La Araucanía sobre la formación técnico profesional a través de los Diálogos Ciudadanos, instancia que este año se propuso fortalecer y validar la nueva política de la educación TP con estudiantes, docentes, directivos y organizaciones e instituciones vinculadas a este sector.

En Chile, cerca del 40% de los estudiantes egresa de educación media con una especialidad técnico profesional, y el 44% de los jóvenes que siguen estudios de educación superior lo hace en un centro de formación técnica o instituto profesional. Hoy, tres de cada cuatro empleos en Chile tienen un perfil técnico profesional.

En este contexto, se ha querido relevar la educación técnico profesional con estrategias y acciones que apunten, principalmente, a la articulación de la educación TP con las demandas productivas y a la mejora en la calidad y pertinencia del sector, para que los jóvenes que optan por esta modalidad educativa tengan reales oportunidades laborales en el futuro.

En esta línea, la Agencia de Calidad en su Plan de Evaluaciones 2016-2020 incorporó una evaluación de competencias de estudiantes técnicos profesionales para el 2020. Además, desde hace tres años se vienen realizando los Diálogos Ciudadanos, donde la ciudadanía se puede informar, discutir, reflexionar y generar propuestas sobre materias de interés para la educación, entre ellas la educación técnico profesional.

Educación técnico profesional: una opción real

Uno de estos diálogos tuvo lugar hace unas semanas en el Instituto Superior de Especialidades Técnicas de Temuco, donde los participantes coincidieron en que existe la tarea de posicionar la educación técnico profesional como una opción competitiva. Para esto, dijeron los docentes asistentes, es fundamental orientar el proceder de los establecimientos y que los mismos se capaciten para crear y regular vínculos con centros de práctica laboral.

Dentro de esta tarea, el desafío es incorporar indicadores de calidad específicos para la educación técnico profesional, ya que el país requiere de una mirada de esta modalidad para un aprendizaje permanente. Para los alumnos presentes en este diálogo “estudiar en un establecimiento técnico profesional entrega la posibilidad de ingresar al campo laboral de inmediato. En el país, hay pocos técnicos, por eso es una gran oportunidad que se puede aprovechar muy bien”.

Gino Cortez, jefe de la Macrozona Centro Sur de la Agencia de Calidad, explicó que la educación TP es una de las alternativas que ofrece el sistema educacional chileno para todos los estudiantes que tienen habilidades e intereses en las áreas que estas ofrecen. “Muchas veces los estudiantes no tienen claridad acerca del rol que quieren ocupar y esta modalidad les ofrece la posibilidad de probar si es una opción real para seguir profundizando en la educación terciaria, en su campo de especialización, o en formación profesional”, indicó.

Elementos clave de la educación TP

Los actores educativos de La Araucanía coinciden en que se deben definir las políticas públicas y formar técnicos calificados de acuerdo con las necesidades de la Región y del país. Para esto, dicen, se debe tomar como base los elementos positivos que caracterizan la educación técnico profesional, como la vinculación y el aporte a la comunidad, la comunicación efectiva, docentes capacitados e infraestructura adecuada a las especialidades que se ofrecen los establecimientos, entre otros.

Algunos de los asistentes a la jornada realizada en Temuco concordaron en que la educación técnico profesional permite la incorporación inmediata al mundo laboral o continuar estudios superiores; además de movilidad económica, social y cultural. Agregaron a continuación que, asimismo, permite a los estudiantes ser un aporte para ellos mismos, sus familias, sus barrios y para el desarrollo de la región y del país. Es muy trascendente porque el recurso humano es lo más preciado para el desarrollo de una zona o territorio.

Según diversos estudios, son mayoritariamente los jóvenes más vulnerables los que optan por esta modalidad educativa (83% de los estudiantes). De ahí que una mejor calidad de la educación técnica beneficie directamente a quienes más lo necesitan y potencie sus trayectorias educativas. “La educación técnico profesional tiene muchos desafíos, uno de ellos es que los estudiantes se vinculen, desde los primeros años, con las especialidades para que puedan estar más comprometidos con lo que elijan para su futuro”, explicaron algunos directores de establecimientos que asistieron al diálogo. Agregaron que otro desafío es que “los profesionales que enseñan las especialidades técnicas deben tener una formación pedagógica, en las metodologías y las didácticas que hoy se necesitan en la educación”.

Pero no solo se habló del desafío de vinculación con el medio productivo, sino también del relacionado con el trabajo que se realiza en la sala de clases, donde los asistentes coincidieron en la necesidad de contar con una mejor evaluación de los aprendizajes en aula. Se destacó que para esto es necesario contar con un liderazgo directivo con capacidades para realizar buenas gestiones y para crear instancias de capacitación destinadas al cuerpo docente; lo anterior apunta a perfilar un docente que aplica estrategias de enseñanza diversas, contextualizadas a la modalidad TP, y que tiene la capacidad de adaptarse al cambio y a las necesidades del momento.

Los estudiantes, en particular, expresaron la necesidad de contar con habilidades y destrezas para elaborar proyectos y atender públicos.