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La planificación de clases y la retroalimentación a los estudiantes son clave para mejorar los aprendizajes

9 de abril de 2019

Son varios los elementos que pueden influir en los resultados académicos de los estudiantes. En general, se cree que se trata casi únicamente de la dedicación a los estudios, sin embargo, también juega un rol fundamental el cómo los establecimientos planifican su trabajo, las herramientas utilizadas en el proceso de enseñanza-aprendizaje y de qué manera los colegios desarrollan un mayor apoyo técnico-pedagógico.

Lo que hacen los equipos directivos y profesores de cada establecimiento es clave para los aprendizajes. Su desempeño en el aula, la planificación y el desarrollo técnico-pedagógico, puede significar una diferencia fundamental en los resultados de los estudiantes. Así lo deja claro el estudio Factores Asociados a Resultados Educativos 2017, llevado a cabo por la Agencia de Calidad de la Educación.

Según los datos entregados por la publicación, cuanto más planifica, un establecimiento, los tiempos de trabajo, desarrolla herramientas para el mejor aprendizaje y entrega apoyo técnico a los docentes, más posibilidades tiene de que los estudiantes experimenten una mayor motivación escolar, además de generar una influencia positiva en toda la comunidad educativa. Cuando hay una fuerte autoestima académica y una buena gestión, los resultados de los niños y niñas pueden mejorar hasta en un 80 %, indica el estudio.

Otro aspecto importante es que en la sala de clases se lleve a cabo la retroalimentación, entendida esta como la revisión de tareas y el intercambio de ideas que faciliten los aprendizajes. Por ejemplo, se muestra que en matemática -si se conversan y analizan distintos temas- los estudiantes aumentan (en promedio) seis puntos en el Simce en II medio y tres puntos, en 8° básico. Cabe señalar, además, que los estudiantes asocian la retroalimentación a un mejor clima de convivencia escolar.

Una clase bien diseñada por el profesor es algo muy positivo, además de que impacta positivamente en la autoestima de los alumnos en todos los niveles. Por ejemplo, un estudiante puede lograr hasta 12 puntos más de autoestima gracias a una clase bien planificada en 8°básico. En los cursos siguientes, las buenas prácticas pedagógicas y de gestión docente pueden significar entre un 14 % y un 23 % de mejoría en los resultados en matemática. Es decir, hay una relación virtuosa entre planificación, autoestima y mejores resultados académicos.

El trabajo diferenciado con los estudiantes también mejora ostensiblemente el clima de convivencia en toda la comunidad escolar, en especial cuando se trata de estudiantes que cursan enseñanza básica, porque inspira una mayor participación de todos.

Esto adquiere aún más relevancia a la hora de diseñar actividades extraprogramáticas (deportivas o talleres de otro tipo) y que ellas se transformen en una estrategia de los establecimientos para motivar más a sus estudiantes.