Trigger

La importancia de considerar las emociones en el regreso a clases

4 de marzo de 2019

Iniciar el año escolar es para padres, apoderados y estudiantes un proceso que muchas veces implica cierto nerviosismo. Para conocer qué factores inciden en hacer de esta experiencia algo positivo, conversamos con Neva Milicic, psicóloga y magíster en Educación, quien señala que generar espacios de conversación para abordar las emociones de los niños, potenciar una relación saludable entre la familia y el colegio, y profesores atentos al comportamiento de sus estudiantes, son elementos claves.  

Después de casi tres meses de vacaciones, el primer día de clases involucra cambios en las rutinas y nuevas responsabilidades para las familias.  Pero más allá de seguir consejos útiles como retomar los horarios, realizar anticipadamente compras de útiles escolares y uniformes e incluso programar colaciones, es fundamental tomarse el tiempo para comprender, desde lo emocional, qué provoca en los alumnos el regreso al colegio.

“Lo primero es darle a niños y niñas un espacio para que expresen sus verdaderas emociones, lo que de verdad sienten y no lo que creemos deben sentir. Uno pensaría que los estudiantes están contentos y motivados con el regreso a clases, pero no siempre es así. Muchas veces están asustados, preocupados e incluso estresados, por ello las familias deben saber abordar esas emociones y comprender sus miedos”, señala la psicóloga infantil, Neva Milicic.

Y es que padres y apoderados deben entender que sentir algún grado de temor frente a esta situación es normal, principalmente entre quienes ingresan por primera vez al sistema escolar. Por ello, deben observar el comportamiento de niños y jóvenes, conversar con ellos y estar atentos a cualquier cambio para tratar el tema y hacer del ingreso a clases una experiencia agradable.

La especialista agrega que “el temor y la ansiedad son los obstaculizadores más grandes del aprendizaje, así como el entusiasmo y la curiosidad sus más importantes potencializadores. Las familias deben preocuparse de que el primer día de clases vayan tranquilos y calmos y por sobre todo no poner un exceso de presión y exigencias en ellos”.

Hacer un rito para despedir las vacaciones, si van a un colegio nuevo intentar que lo conozcan antes o que se junten con algún compañero del curso, enviarles una comida o colación que les guste, son algunas sugerencias que ayudan a bajar la ansiedad. “Hay que enfrentar esta etapa con expectativas positivas y realistas. Si el año anterior no fue bueno en lo académico, entregarles mucha confianza en sí mismos y no traer al presente lo que ya pasó”. Frases como “estoy seguro que este año te va a ir muy bien, porque has madurado mucho” o “porque tienes ganas de que te vaya bien”, suelen ayudar, acota Milicic.

El rol del colegio

Para la experta, autora de varios libros sobre educación y desarrollo emocional, el colegio debe tener una actitud inclusiva y de aceptación a las diferencias y dificultades que pueden presentar los estudiantes. “Todos tenemos que poner nuestro mejor esfuerzo, la idea es hacer una alianza entre la familia y la escuela en que el niño esté al centro de la relación y ese centro es su bienestar emocional”, comenta.

Factores como el respeto mutuo, centrarse en los reales intereses de los niños y profesores que apoyen el proceso de integración, permiten entregar seguridad emocional a los estudiantes. Programas de bienvenida por parte del establecimiento educacional también son favorables para potenciar las interacciones sociales.

“Los colegios deben entender que el estudiante es nuestro hijo y para los profesores es un alumno, la relación es diferente, tiene una carga emocional distinta por lo tanto la actitud de respeto entre las partes es muy importante”, puntualiza.

Padres y apoderados involucrados

El inicio del año escolar conlleva otro tema que se debe definir con anterioridad: el involucramiento de padres y apoderados con las actividades del establecimiento educacional. “Las familias deben tener muy claro que participar de reuniones de apoderados, actividades extraprogramáticas y otras acciones que desarrolle el colegio es una señal poderosa de que para la familia el establecimiento donde estudian sus hijos es importante. El involucramiento de los papás o apoderados ayuda significativamente a que al niño le vaya mejor”, indica la especialista, agregando que “hay padres que son muy poco involucrados y que llegan a ser negligentes en esa área, pero también hay otros que se sobre involucran al punto de cortar las alas a los niños, no los dejan crecer ni desarrollarse. Como siempre mantenerse en la línea media es una buena medida”.

Y para que durante todo el año el colegio y el aprendizaje sea una experiencia positiva, la especialista señala como base algunas acciones: tener una mentalidad positiva y no etiquetar ni encasillar, por ejemplo, a alumnos con bajo rendimiento, determinar en consenso horarios y calendarios de estudio, pedirles a los alumnos una propuesta que nazca de ellos en relación al uso de pantallas y celulares en el hogar y acordarla en conjunto, generar siempre espacios de conversación y entregarles mucha confianza en sí mismos y lo que pueden lograr.