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Fotografía en la escuela: Luis Poirot y otras experiencias

28 de agosto de 2019

Agosto es el mes de la fotografía y en el marco de esta celebración, conversamos con el destacado fotógrafo chileno, Luis Poirot, y conocimos la experiencia de un colegio de Viña del Mar que, a través de un taller de fotografía, ha podido lograr importantes avances con sus estudiantes.

“Para mí, la fotografía es una pasión, una forma de vida”, dice Luis Poirot (78) en conversación con la Agencia de Calidad. El icónico artista nacional, cuyo trabajo se caracteriza por las imágenes en blanco y negro tomadas con cámara análoga, cuenta que ha tenido la oportunidad de transmitir su amor por este arte a los estudiantes de colegios chilenos a través de charlas que ha realizado en distintas ciudades del país.

En esos encuentros les explica a los jóvenes que, además del celular, existen otras formas de tomar fotografías, algo frente a lo cual –según cuenta– los alumnos reaccionan con sorpresa, pues la mayoría desconoce la existencia del método análogo. “Llevo a los colegios una cámara fotográfica con rollo y les explico que este tipo de fotografía es un proceso que consta de revelar la imagen y de un trabajo de laboratorio que requiere tiempo y paciencia”, comenta.

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Fotografía de Fernanda Larraín.

¿Cuál es la reacción de los estudiantes frente a su exposición?

La primera reacción es de sorpresa porque les estoy hablando de algo que ellos ni se imaginaban, pues sus mismos padres nacieron cuando ya existía la fotografía digital. Les muestro la cámara, la pongo en un trípode y les hago mirar por el visor. Los invito a imaginar cómo funcionan estas cámaras y quedan maravillados y entusiasmados. Se dan cuenta de que hay un mundo detrás que ellos desconocían.

¿Ve en la fotografía un aporte para una educación integral?

Sí, claro, y lo hemos hablado con los jóvenes cuando he ido a los colegios. En la vida no solo importa ser médico, ingeniero o abogado; hay muchas más alternativas para desarrollarse, y en el caso de la fotografía, practicarla te permite desarrollar el lenguaje visual, un lenguaje muy completo y rico.

A los estudiantes no les diría que cuando adultos fueran una cosa o la otra. No les diría “sean fotógrafos” porque en la vida se puede ser varias cosas y la fotografía en particular es algo que puede complementar sus vidas, algo que sin duda los enriquecerá, les dará más posibilidades de desarrollo y les abrirá el mundo visual.

¿Cómo ha cambiado su visión de la fotografía desde que comenzó a sacar fotos hasta ahora?

Más que de la fotografía, cambió la visión de mi trabajo. Cuando tenía 25 o 30 años solo quería ser un fotógrafo internacional como los de la National Geographic, sacar fotos en color, e ir a la India, a Túnez y a todos esos lugares exóticos. Yo creía que viajando a esos lugares podría sacar buenas fotografías. Y claro, me llevó un tiempo entender que eso no es así y, como decía el fotógrafo Sergio Larraín (1931-2012), “la fotografía está dentro de uno”, o sea, uno puede hacer excelentes fotos sin tener que salir de su casa y retratando su entorno más cercano.

¿Qué le puede aportar a un estudiante acercarse al mundo de la fotografía?

El ojo a veces es un órgano perezoso delante del cual pasan las cosas de manera inadvertida. Entonces, la fotografía te enseña a mirar y a fijarte en los detalles; te enseña a ver la belleza y la complejidad en las cosas, algo que a un joven le servirá para toda la vida sin importar a qué se dedique cuando sea adulto.

Los estudiantes y la fotografía: un método para expresar

Celulares, cámaras análogas desechables y rollos en blanco y negro son parte de las herramientas de trabajo que utilizan en el taller de fotografía del colegio Juanita Fernández de Viña del Mar. Ubicado en el sector de Santa Julia, el establecimiento cuenta con una veintena de actividades que se realizan como parte de la Jornada Escolar Completa.

El taller es liderado por la fotógrafa Camila Lebel, y actualmente es impartido a 38 estudiantes: 16 que cursan de 5° a 8° básico y 22 de enseñanza media, quienes aprenden durante el año acerca de la técnica básica de fotografía –movimiento de cámara, planos, cámara oscura y retrato, entre otros– y la aplican tomando fotos de sus familias, de los paseos de fin de semana, de sus compañeros de curso, etc.

“Saber de fotografía les ha ayudado mucho”, asegura Lebel y agrega que gracias a este taller “muchos estudiantes con dificultades de sociabilización y para expresar sus emociones han encontrado en la fotografía una forma de mostrar cómo se sienten y narrar su historia de vida. También se han atrevido a trabajar en equipo y, gracias a la edición y selección de fotos, han aprendido a tomar decisiones por sí solos”.

Durante este segundo semestre, los alumnos del taller preparan un proyecto donde aplicarán todo lo aprendido para después montar una exposición en el colegio y mostrar su trabajo a toda la comunidad escolar.