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Estudio de Educación Física revela preocupante estado físico de los estudiantes

20 de octubre de 2016

Los malos resultados se dan en todos los grupos socioeconómicos y si bien tanto los hombres como las mujeres deben mejorar su condición física, resultan preocupantes los rendimientos que obtienen las mujeres, donde en potencia aeróbica apenas una de cada diez alcanza la condición física esperada.

La Agencia de Calidad de la Educación dio a conocer hoy los resultados del Estudio Nacional de Educación Física, prueba que evaluó a una muestra de 9.568 estudiantes de 8° básico en todo el país y que concluyó, entre otros resultados, que 4 de cada 10 estudiantes presenta sobrepeso u obesidad y 2 de cada 10 un perímetro de cintura que indica riesgo cardiovascular y metabólico.

Para la Subsecretaria de Educación, Valentina Quiroga, los resultados plantean grandes metas por delante: “el estado y descenso en la condición física de nuestros estudiantes nos demanda diseñar e implementar políticas transversales en las escuelas para la promoción de la salud y la actividad física”, manifestó.

El Secretario Ejecutivo de la Agencia de Calidad de la Educación, Carlos Henríquez, destacó que “si bien los hombres logran mejores resultados que las mujeres en prácticamente todas las pruebas, el Estudio de Educación Física muestra resultados preocupantes para todos los estudiantes”. A esto se suma que en los resultados de esta medición, al comparar con 2014, se evidencia un aumento de los estudiantes que “necesitan mejorar” su condición física en el país.

Junto a esto, la autoridad subrayó que “los resultados son preocupantes en todos los grupos socioeconómicos. Si bien el GSE alto tiene mejores resultados en la mayoría de las pruebas, hay casos como en el test de Navette, donde el grupo socioeconómico más bajo obtiene mejor rendimiento”.

Dentro de los resultados, se concluye que las escuelas resultan clave para que los estudiantes valoren la actividad física, así como constituyan espacios seguros donde practicarla y donde se fomenten hábitos de vida activa, lo que en su conjunto podría redundar en hasta un 23% de mejor rendimiento en el estudio.

Principales resultados

En cuanto a la antropometría, que estima el Índice de Masa Corporal (IMC) y el perímetro de cintura, el Estudio Nacional de Educación Física reveló que el 45%, es decir, 4 de cada 10 estudiantes, presenta sobrepeso u obesidad y 2 de cada 10, es decir, el 25%, un perímetro de cintura que indica riesgo cardiovascular y metabólico. En comparación al 2014, se observa un aumento significativo de 4 puntos en obesidad y un descenso de 4 puntos en la categoría “normal”.

En cuanto al rendimiento muscular, que se mide con tres pruebas: de abdominales, salto largo a pies juntos y flexo-extensión de codos, el 26%, 64% y 91%, respectivamente, necesita mejorar; mientras que el 74%, 36 % y 9% están, respectivamente, en niveles aceptables o destacados.

En todas las pruebas de rendimiento muscular las mujeres obtienen resultados más bajos que los hombres: 8% más en la categoría “necesita mejorar” en abdominales; 10% más en la categoría “necesita mejorar” en salto largo a pies juntos y 3% más de “necesita mejorar” en el examen de flexo-extensión de codos.

En el caso de flexibilidad, medida con la prueba de flexión de tronco adelante, muestra que el 70% de los estudiantes debe mejorar, mientras que el 30% está en los niveles aceptable y destacado. Comparativamente, representa 4 puntos más de la categoría “necesita mejorar” desde el 2014 al 2015. Esta es la única prueba donde las mujeres obtuvieron mejores resultados que los hombres, donde el 67% quedó en la categoría “necesita mejorar”, frente al 73% de los hombres en la categoría.

El Estudio de Educación Física también contempla la resistencia aeróbica y rendimiento cardiovascular, medidos con el test de Cafra, y la potencia aeróbica máxima, que se mide con el test de Navette. El test de Cafra permite detectar a aquellos estudiantes que podrían tener un riesgo cardiovascular y así eximirlos del test de Navette.

En el test de Cafra, el 14% de los estudiantes quedaron en la categoría “necesita mejorar” y, por lo tanto, no pudieron rendir el test de Navette, resultados semejantes al año 2014. Al desagregar por género, preocupa que mientras el 7% de los hombres no logra rendir el Navette, esta cifra alcanza al 22% de las mujeres.

En cuanto el test de Navette, el 72% de los estudiantes que rindieron necesitan mejorar, lo que implica un alza de 4 puntos al comparar los resultados con los del año anterior. En este test, nuevamente, la brecha de género es importante, pues el 58% de los hombres quedó en la categoría “necesita mejorar”, mientras que esta cifra alcanza al 91% en las mujeres.

En este test también destacan los estudiantes del grupo socioeconómico bajo, los que obtienen mejores resultados (68% necesita mejorar) que el GSE alto (71% necesitan mejorar).

Factores externos asociados a los resultados

Los resultados del Estudio Nacional de Educación Física muestran brechas entre los grupos socioeconómicos, con mejores resultados para los grupos altos, salvo en el test de Navette. Sin embargo, los niveles obtenidos son preocupantes para todos los GSE, principalmente en lo referido a los niveles de sobrepeso y obesidad.

El Secretario Ejecutivo de la Agencia de Calidad explicó que “si bien los resultados favorecen a los grupos altos, la brecha más amplia no siempre se da entre el grupo bajo y el alto, por ejemplo, en el perímetro de cintura, salto largo a pies juntos o flexión de tronco adelante. A diferencia de otras pruebas donde la condición social del estudiante explica los resultados, en el caso de Educación Física no se da una relación directa”, explicó.

Henríquez también hizo un llamado a trabajar la condición física de los estudiantes, con especial énfasis en las mujeres. “Además del desafío que tenemos en general, los hombres presentan mejores resultados que las mujeres en todas las pruebas, salvo en la de flexión de tronco adelante”, indicó, agregando que “los resultados del Estudio indican que la condición física actual de los estudiantes podría afectar el desarrollo psicológico, físico y social. Por ejemplo, tener mayor probabilidad de lesiones, escasa eficiencia en el desarrollo de actividades diarias y fatiga precoz. También podrían presentar una mayor predisposición a desarrollar enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes”, concluyó.

¿Cómo mejoramos?

El Secretario Ejecutivo de la Agencia de Calidad indicó que el desarrollo de la condición física otorga múltiples beneficios para la salud y, por lo tanto, es importante que la actividad física se transforme en un hábito que debe ser fomentado por la familia y por los establecimientos.

“El director debe ser el líder de una escuela que trabaje una cultura de vida activa y saludable. En la medida que los directores otorguen las facilidades para que docentes y estudiantes puedan llevar a cabo iniciativas para incrementar el nivel de actividad física, se estará dando una señal clara de la voluntad directiva de lograr un cambio real”, indicó Henríquez.

Agregó que en esta tarea es necesario que los profesores sean promotores de la salud y que debe estar dentro de su labor estimular a los estudiantes y generar actividades que promuevan los estilos de vida activos: “Una acción concreta al respecto es la incorporación de un portafolio transversal a las diferentes asignaturas curriculares, en el que se registren las acciones que desarrollan los escolares para llevar una vida más activa”, añadió.

Pero esta tarea no es solo de la escuela. Las familias y apoderados deben fomentar la alimentación sana y ser parte activa en la promoción de la actividad física de sus hijos: “Deben involucrarse en las actividades escolares dando una señal positiva de la preocupación por sus hijos”, explicó.

Por último, también hizo un llamado a todas las autoridades ministeriales y locales para que aseguren los espacios para el desarrollo de la actividad física en la comunidad. “Vincularse con los establecimientos educacionales a través de fondos concursables de, por ejemplo, iniciativas que favorezcan la promoción de estilos de vida activos; vincularse con instituciones de educación superior para incentivar la investigación en temas de fomento de la actividad física a nivel comunitario, considerando las diferencias concretas existentes para las distintas realidades geográficas y socioeconómicas”, finalizó.