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Escuela Quilquico de Castro potencia los aprendizajes a partir de su identidad histórica

Ubicada en la península de Rilán, en la comuna de Castro, esta escuela reformuló su proyecto educativo enfocándolo en el rescate del patrimonio cultural y en la valoración del conocimiento de las familias que habitan la zona.

A 12 kilómetros de la ciudad de Castro, Chiloé, se encuentra el sector de Quilquico, perteneciente a la península de Rilán. Allí se ubica la Escuela Rural Quilquico, establecimiento con más de cien años de historia, que ha evolucionado en la mirada educativa al incorporar las costumbres de antaño para mantener viva la tradición y contribuir a su conservación.

Ese fue el incentivo que tuvo la profesora de Castellano y gestora cultural, Andrea Teiguel, quien llegó el año 2017 a dirigir esta escuela. Realizó un giro del proyecto educativo y buscó posicionar un liderazgo con foco en el rescate cultural. “Asumí la dirección del establecimiento con la necesidad de enfrentar problemas de convivencia en una escuela con muchas dificultades sociales y alta vulnerabilidad”, explica.

Para lograr dar respuesta al desafío, la directora planteó preguntas sobre quiénes eran como comunidad educativa y hacia dónde se proyectaban. “Había un ideario en el inconsciente colectivo de la comunidad escolar que fuimos rescatando y, considerando que el proyecto educativo no se había socializado, se dio un giro. Empezamos a asumir la identidad histórica de una escuela centenaria y a involucrar a la comunidad, a darle valor sin olvidar el contexto, pero con una mirada en la riqueza cultural que poseemos”, explica. Agrega que “empezamos a ver cuáles son las potencialidades con las que cuenta la escuela, el tema identitario, los conocimientos que portan los propios apoderados, el rescate de la carga positiva para el desarrollo de nuestros niños y niñas”.

Finalmente, se llegó al proyecto educativo actual, que rescata la cultura de los padres y apoderados del sector quienes, si bien tienen un bajo nivel de escolaridad, “son portadores de saberes y conocimientos tradicionales de Chiloé, lo que constituye un acervo muy importante para la identidad de la escuela”, dice la directora.

Los sellos del establecimiento, que tiene una capacidad de matrícula de 120 estudiantes, son: patrimonio, arte y medioambiente, los que le han permitido establecer nuevos parámetros de acción para hacer crecer e integrar de manera más activa a los habitantes de esta comunidad rural.

El patrimonio en el aula

El nuevo enfoque pedagógico de la escuela está basado en el Diseño Universal de Aprendizaje (DUA) y en la inclusión, lo que permitiría asegurar que los estudiantes accedan a los contenidos, objetivos y habilidades propuestos por el currículum. El jefe de la Unidad Técnica de la escuela, Juan Quiñenao, señala que el trabajo en el aula debe ser especialmente significativo en lo patrimonial e histórico. “A partir del año pasado hemos trabajado rescatando y reencantando a la comunidad con su patrimonio, para que se sientan orgullosos de vivir en este lugar, a través de talleres pertinentes al contexto de nuestra escuela”.

Agrega que “el estudiante aprende cuando es capaz de integrar y relacionar todos sus conocimientos para obtener un aprendizaje comprensible y significativo, que sea de utilidad para él.  La preparación de este proceso se realiza desde la planificación de la clase, que es elaborada por los docentes con las orientaciones técnicas, enfocada en los sellos educativos y con una articulación transversal en todos los niveles y asignaturas, lo que da como resultado un trabajo colaborativo entre quienes participan del proceso de enseñanza y aprendizaje”.

La directora indica que como equipo han debido capacitarse, “el currículo lo hemos aplicado haciéndonos cargo de la pertinencia cultural, hemos trabajado mucho en eso. Debemos tener una mirada que considere el entorno. Las planificaciones deben considerar lo que propone el currículo nacional e integrar lo que somos como cultura”.

La escuela cuenta hoy con un taller audiovisual que rescata las maravillas del entorno de la península de Rilán; un taller de circo teatro que busca fomentar el sello artístico; talleres de música, baile y folclor chilote. “Nuestra escuela se ha convertido en un referente respecto de cómo trabajar el folclor en el aula, hemos tenido incluso estudiantes tesistas que visitan la provincia y la escuela. Lo interesante de esto es que han sido los mismos profesores, en algunos casos, quienes, por ejemplo, han cambiado las clases al terreno, siendo hoy validados por los estudiantes”, explica la directora.

Además, se han destacado por implementar el proyecto Sistemas Ingeniosos de Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM) como iniciativa de la FAO, que busca potenciar el manejo sostenible de siete sitios agrícolas patrimoniales de importancia mundial, entre ellos Chiloé.

El Director de la Macrozona Sur de la Agencia de Calidad, Carlos Delgado, indica que “el trabajo que ha venido realizando la escuela Quilquico viene a demostrar el valor de la educación contextualizada y la importancia de comprender e incorporar el conocimiento del entorno a la educación. Como Agencia, nos interesa orientar a las escuelas en el logro de aprendizajes significativos y es muy relevante, en este caso, el liderazgo y la visión que se gesta al interior del establecimiento y el involucramiento de las familias”.