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Escuela Pedro Quintana Mansilla: avanzando desde el liderazgo directivo

Hace cuatro años una nueva directora desafió a la comunidad educativa a cambiar la forma en que se estaban dando los procesos de aprendizajes. Hoy ese desafío se traduce en prácticas pedagógicas a consolidar, donde el trabajo colaborativo, la diversidad y la formación integral son fundamentales en los resultados obtenidos.

La escuela Pedro Quintana Mansilla es una de las más reconocidas de Coyhaique, no solo por estar ubicada en un edificio histórico, sino también por ser uno de los establecimientos más antiguos de la región.

Cuando la municipalidad decidió que las escuelas abrieran sus puertas a toda la comunidad se inició un proceso de cambio. “Cuando llegué me encontré con un profesorado un poco desconcertado con la diversidad”, comenta Paola Ovando. En este proceso, hubo dos momentos significativos: “una profesora en una reunión me dice ¿y esto va a ser así?, ¿vamos a seguir recibiendo a este tipo de estudiantes? (más vulnerables, repitentes, entre otros); y cuando una profesora de lenguaje me dijo ¿sabe directora cuál es el problema? Es que no sé cómo trabajar con la diversidad, no sé hasta dónde tengo que pedir”.

Así comenzaron a construir un proyecto educativo que “volviera a mirar al ser humano”. Trabajo colaborativo con y entre los profesores, que es hoy la base de la escuela. Por ejemplo, la unidad técnica trabaja junto con la coordinadora de integración escolar; la encargada de convivencia escolar trabaja con la inspectora general, y los profesores trabajan en dupla con una educadora diferencial.

Todo esto ha involucrado entregar espacios a los docentes, realizar una reorganización horaria para desarrollar este trabajo colaborativo. “Nunca hemos descontinuado el trabajo de reflexión, de mirarnos, de ser autocríticos y de ver qué podemos mejorar. No existe una debilidad, existe una práctica a mejorar”, destaca Ovando.

El trabajo en duplas en el establecimiento ha favorecido entender cómo es el proceso de aprendizaje en los estudiantes: visual, kinestésico o auditivo. “Hemos tratado de individualizar cada vez más la labor en el aula y realizamos un trabajo permanente y sistemático con los estudiantes. Esto ha permitido que accedan de mejor forma a los aprendizajes, para que se consoliden y mejoren sus resultados”, indica la directora quien agrega que esto se replica con la evaluación y las metodologías que usan los docentes. “Hemos tratado de individualizar cada vez más el trabajo dentro del aula, de forma permanente y sistemática con los estudiantes”.

Ovando señala que “como siempre nos estamos mirando, podemos girar cuando algo no resulta, el currículo lo movemos, lo damos vuelta. Por ejemplo, no estábamos alcanzando a pasar Geometría a fin de año, entonces lo ponemos en agosto. Debemos ser flexibles”.

Fortalecer la convivencia y la motivación de los estudiantes

En la medida en que en el establecimiento se afianzó el trabajo colaborativo, se comenzó a motivar a los estudiantes con actividades dentro y fuera de la escuela. Hoy los alumnos pasan la mitad de su tiempo en la sala de clases, y la otra mitad, viendo películas y obras de teatro, escuchando música, entre otras actividades. Además, la escuela ofrece 27 talleres extraprogramáticos, entre los que destacan Pintura, Ajedrez, Básquetbol, Teatro, Coro y Bordado.

“Sacamos a los niños a la calle para ver cómo se desenvolvían, como repercutía esto en su desarrollo. La respuesta fue muy positiva, había interés por parte de los estudiantes y así comenzamos a desarrollar una enseñanza más integral”, acota la directora.

El colegio también fortaleció la convivencia escolar, “no desde la mirada de la resolución del problema, sino que desde la prevención”, explica la directora. Desde 2016 cuenta con una encargada de convivencia escolar y un convenio con el servicio de salud municipal que les proporciona, semanalmente, el servicio de una matrona, un médico y un nutricionista, para fomentar los hábitos de vida saludable y el autocuidado. “Estamos realizando un trabajo que es tan potente como el de los aprendizajes de aula. Creo que hoy existe el equilibrio”.

El Plan de Mejoramiento Escolar (PME) de la mano de los recursos

La directora destaca que abrirse a la diversidad generó un aumento de matrícula y, con ello, de recursos. La importancia estuvo en la planificación y en el Plan de Mejoramiento Educativo (PME). “En el proyecto educativo tenemos tres sellos: valoración a la diversidad, el trabajo colaborativo y la formación integral. Por lo tanto todas las acciones de nuestro PME tienen esa orientación y hacemos una fuerte inversión en recursos humanos”.

La planificación referida tuvo el apoyo del sostenedor, algo fundamental. El director del Departamento de Educación Municipal (DEM) de Coyhaique, Héctor Navarrete, explica que “acá no hay cosas improvisadas; pero si no tengo el personal, las competencias, la trayectoria o el compromiso, las cosas son más difíciles. En ese escenario de escasez de recursos damos un apoyo hasta donde podemos darlo. Desde el DEM no vamos a obstaculizar un proyecto que está otorgando oportunidades a los niños”.

Para la directora, el desafío de hoy es el de consolidar las prácticas. “Al cuarto año de un PME es evidente si la hoja de ruta es la que corresponde. Ya tenemos resultados, por lo tanto debemos empezar a consolidar lo que tenemos, tanto dentro como fuera del aula, y enriquecer lo que está más débil con el trabajo colaborativo, con la reflexión y con el trabajo en duplas”.

Trabajo con la diversidad

Desde que el colegio Pedro Quintana Mansilla se abrió a toda la comunidad, trabajar el tema de la diversidad se ha vuelto una necesidad. El colegio hoy cuenta con 170 estudiantes con necesidades educativas especiales que poseen, por ejemplo, trastornos de lenguaje, síndrome de Down, un nivel de autismo, o trastornos generalizados del desarrollo, entre otros. Esto significa que cada curso cuenta con al menos dos estudiantes con necesidades educativas especiales.

El colegio atiende también a estudiantes extranjeros, suman cincuenta y provienen de siete países. “Nació la necesidad de crear un plan de acogida a los estudiantes extranjeros y de ponernos en el otro lado: la sociedad genera instancias para que los chilenos nos acostumbremos a los que vienen llegando, y no desde lo que le pasa al que llegó a otro país. Entonces armamos un plan con muchas acciones para ponernos en el zapato del que viene de afuera, y ahí te das cuenta que no los recibimos, solo les abrimos la puerta”.