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Entrevista a Rafael Korman: “Usar datos es mirar lo que pasa en la escuela. Conocer sus problemas reales”

27 de marzo de 2019

El experto brasileño, doctor en educación y encargado del proyecto de Data Wise de la Universidad de Harvard para Latinoamérica, Rafael Korman, es un convencido de lo importante que es el uso de datos para la mejora y la toma de decisiones en los establecimientos educacionales, pero también considera que este aspecto más técnico no se puede implementar sin contar con la confianza y el compromiso de los miembros de las comunidades escolares.

Tras su exposición en el seminario internacional “Uso de datos para la mejora escolar”, organizado por la Agencia de Calidad, Korman (nacido en Porto Alegre, 1986) conversó con nosotros sobre cómo hacer este proceso de análisis de datos más fácil, útil y parte de un proceso de colaboración. “La gestión de procesos no puede ir separada de lo pedagógico”, señala.

En cuanto al trabajo de análisis de datos, ¿cuáles son, según tu experiencia, las principales piedras de tope con las que se encuentran los equipos directivos o docentes al momento de trabajar esta materia?

Las escuelas muchas veces no consideran el uso de datos como parte de su proyecto institucional, al contrario, se sienten un poco presionadas a usarlos y no piensan en ellos como algo que puede ayudar a la mejora del aprendizaje y que va más allá de las evaluaciones.

Sumado a esto, hay dinámicas en la escuela que no facilitan el trabajo con datos: las personas no se conocen, no tienen vínculos y sin ellos no hay confianza para trabajar juntos. Cuando se hacen talleres de desarrollo personal y alguien dice: “mírense a los ojos, digan sus problemas”, se piensa que es una tontería, pero es la clave para hacer un trabajo basado en la confianza; cómo voy a observar una clase de un profesor si no confía en mí o yo en él, no tiene sentido.

Una de las cosas que comentan profesores y directores es que reciben mucha información. ¿Hay alguna manera de discriminarla, de saber si hay una más importante que otra?

Lo importante es no ahogarse en datos. Puedes pasar el año recibiendo información y no vas a avanzar, entonces es importante priorizar un mínimo de tiempo para trabajar con ellos. La escuela tiene sus tiempos y por eso debemos partir definiendo cuánto le voy a dedicar al proceso de análisis de datos, que no es algo mágico, ni que se implemente a fin de año para que todo esté perfecto, no. Es mejor ir de a poco, trabajar la confianza en los equipos y así se va mejorando.

Las escuelas tienen su propia realidad, su propio contexto. En ese sentido, ¿cuánto puede ayudar a una escuela a mejorar el buen uso de los datos?, ¿qué puede pasar con esa escuela que utiliza bien los datos?

Usar datos es, en otras palabras, mirar objetivamente lo que pasa y no lo que yo pienso que pasa en la escuela, es conocer los problemas reales que debo enfrentar. Muchas veces este ejercicio es definir mi rol como profesor, director o alumno, y si yo siento que trabajar con datos no me saca de mi zona de confort, no estoy trabajando bien, porque quiere decir que se hicieron cambios que no hacen la diferencia. Muchas veces tengo que cambiar mi forma de trabajar en clases, tengo que hacerlas diferentes, porque si mi solución es poner más horas de clases en vez de cambiar el contenido o la forma, ¿qué cambio es ese?, ninguno.

Otro tema en el que pusiste mucho acento en tu presentación es en el trabajo colaborativo. Antes teníamos la imagen del director como el único que manejaba datos; hoy vemos que los colegios que más avanzan, son efectivamente los que cuentan con un trabajo colaborativo, ¿qué tan importante es esto?

Muy importante. Tienes más personas contribuyendo y el aporte de toda la comunidad importa. Si el director va a tener la palabra final, o hace una reunión y pide la opinión y nada de lo dicho se aplica después, no resulta.

La opinión de las personas es importante y esto no quiere decir que el director no tenga poder de decisión, pero una cosa es definirlas solo y otra es escuchar, involucrar, dar confianza y tareas.

En cuanto al Data Wise propiamente tal, ¿cuáles son sus beneficios? Y en ese sentido, ¿conoces algún ejemplo emblemático de un colegio que no trabajara con uso de datos y luego de pasar por esta experiencia, haya crecido?

Los beneficios directos de Data Wise son aprender a trabajar colaborativamente: profesores, equipo directivo, etc.; es tener un conjunto de herramientas que ayude a definir un inicio, una forma de trabajar y a perderle el miedo a los datos.

Conocí una escuela en Baltimore y fue muy interesante su proceso, tenían un 80 % de estudiantes latinos y la mayoría de los profesores era afroamericano. Los profesores rotaban mucho y tuvieron que hacer un gran trabajo de identidad, de conocerse y trabajar juntos. Comenzaron con los ciclos (que propone Data Wise), los pusieron en las paredes de la escuela y hoy hablan de datos tal como si hablaran de fútbol. Tenían una profesora ciega apoyada por profesores auxiliares, que le iban diciendo las cosas que pasaban; ella tomaba notas y sus decisiones las basaba en esos datos. Estoy hablando de una categoría totalmente diferente de datos, estoy hablando de confianza.

¿Cómo valoras el trabajo de la Agencia en este sentido?

Me sorprendió mucho el nivel en que están, están alineados con los principios más importantes del trabajo con datos: trabajo colaborativo; conocer a las personas; ir paso a paso; entender que observar no es juzgar, sino aprender. La Guía metodológica para el uso de datos que hicieron, es un norte, un principio, esto no quiere decir que la guía sea la verdad absoluta, pero es un inicio importante, con el feedback de las comunidades escolares irán construyendo juntos.