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Dos destacadas prácticas pedagógicas del Colegio Inglés de Iquique: “Érase una vez” y “Gamificar el aula, aprender divirtiéndose”

Esta comunidad educativa celebra 133 años de vida con varios desafíos. Instalaron una cultura de uso y análisis de datos en el equipo pedagógico, además de impulsar exitosas prácticas educativas, una en el primer ciclo y otra para los estudiantes de 7° y 8° básico, entre otras.

El Colegio Inglés de Iquique está fuertemente ligado con la historia de la ciudad. Fue fundado el 4 de febrero de 1885 por el reverendo James P. Gilliand con el nombre de Iquique English College, ubicado en Esmeralda con Ramírez. En enero de 1892 se trasladó al terreno actual donde está el imponente y emblemático edificio, ubicado en la calle Patricio Lynch, entre José Joaquín Pérez y Manuel Rodríguez.

Son 133 años ligados a la educación de generaciones de iquiqueños. En los últimos años, esta comunidad escolar ha impulsado transformaciones para avanzar en los aprendizajes de sus estudiantes en continuidad con su tradición educativa: nuevas metodologías de trabajo, planteamiento de importantes desafíos institucionales y, sobre todo, innovación en el aula.

Su director, Enrique Quintana, comenta que, para lograr estos desafíos, se formó un equipo pedagógico para la instalación de una cultura de uso y análisis de datos, lo que les ha permitido tomar decisiones que impactan los aprendizajes de niños, niñas y jóvenes.

La entrega de los resultados Simce, los Indicadores de Desarrollo Personal y Social y la Categoría de Desempeño, según Quintana, aportan información relevante para generar espacios de reflexión en su equipo y luego tomar decisiones para la mejora continua.

Dentro de una serie de innovadoras prácticas pedagógicas que llevan a cabo como colegio, hay dos que fueron seleccionadas para ser mostradas en el “VIII Congreso Regional de Educación Tarapacá 2018”, organizado por la Fundación Educacional Collahuasi, que tendrá lugar entre el 24 y 26 de octubre próximo, en Iquique. Los jefes de las unidades técnicas pedagógica de básica y media, Vivian Osorio y Óscar Salinas, valoraron esta instancia para compartir sus experiencias pedagógicas con los establecimientos educacionales que serán parte del evento.

“Érase una vez”

En el primer ciclo se implementó la práctica de comprensión lectora “Érase una vez”, la que consiste en una actividad de animación lectora para despertar la imaginación e interés en los estudiantes de 1° y 2° básico. La coordinadora de esta iniciativa, profesora Malena González, explica que con esta actividad busca involucrar a los padres y apoderados en instancias de lectura que “favorecen la inmersión en la cultura letrada de sus hijos. Además, leer y familiarizarse con un amplio repertorio de literatura permite aumentar su conocimiento del mundo y desarrollar su imaginación”.

Destaca que, en 2° básico, el uso de Evaluación Progresiva de la Agencia de Calidad ha sido valiosa para este proyecto, porque los estudiantes aprenden “extrayendo información explícita e implícita, respondiendo preguntas simples, oralmente o por escrito, sobre los textos (qué, quién, dónde, cuándo, por qué); recreando personajes a través de distintas expresiones artísticas, como títeres, dramatizaciones, dibujos o esculturas; describiendo con sus palabras las ilustraciones del texto y relacionándolas con la historia; estableciendo relaciones entre el texto y sus propias experiencias, y emitiendo una opinión sobre un aspecto de la lectura”.

Esta actividad dura dos días. En el primer día, durante la tarde, los padres y apoderados ornamentan las puertas y fachadas de las salas de 1° y 2° básico; al día siguiente los niños y niñas, quienes llegan disfrazados, se encuentran con esta sorpresa. “Iniciamos las actividades con un desayuno literario, donde los estudiantes ven la película del cuento que les corresponde y también leen una versión breve del mismo en forma grupal. Luego, se confecciona un libro del cuento, y niños y niñas suben al auditorio para disfrutar una obra presentada por sus profesoras. El proyecto finaliza con una convivencia por curso”, explica Malena González.

Matemática divertida

“Gamificar el aula, aprender divirtiéndose” es una práctica de 7° y 8° básico impulsada por la profesora de Matemática Susana Alegría. “El objetivo general es gamificar el aula para fomentar la motivación, participación y el aprendizaje en la asignatura”, comenta. En otras palabras, busca exponer la mecánica de juego en el ámbito educativo, lo que permite interiorizar los conocimientos de forma lúdica y divertida.

Para la actividad, el colegio asigna una hora pedagógica para asistir a los laboratorios de computación, donde cada estudiante pone en práctica distintas habilidades matemáticas. En esta instancia se utiliza la herramienta de juegos Kahoot.

Susana Alegría explica que el profesor de laboratorio, de acuerdo con los contenidos vistos en el aula y en conjunto con sus colegas de asignatura, “crean una serie de preguntas de opción múltiple para que los estudiantes respondan en sus computadores, permitiendo el trabajo individual y grupal”.

Evelin Zhu, estudiante del establecimiento, cuenta que la gamificación “ha sido entretenida, porque antes trabajábamos en ciertas páginas. Todos se emocionan en la clase y para mí es muy interesante. Cuando nos toca Matemática me gusta participar, porque la profesora realiza actividades entretenidas y que motivan”.

Una opinión similar tiene el estudiante Agustín Lema, quien comenta que “la clase es muy agradable, porque la profesora nos explica la materia todas las veces que queramos, hasta que entendamos. Cuando estamos en Kahoot mis compañeros y yo nos motivamos a seguir jugando, lo que nos ayuda a subir nuestras notas en matemática. Es una forma muy divertida de ejercitar”.