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Claves para motivar a los niños a ser lectores autónomos

13 de noviembre de 2018

La edición del programa radial de la Agencia,  Agenda Calidad,  del pasado sábado 10 de noviembre, estuvo dedicada a tratar el desafío de estimular la lectura en los más pequeños y a la implementación de estrategias  para que se conviertan en lectores motivados y no lo sientan como una obligación.

Para conversar sobre este tema invitamos a Pelusa Orellana, quien es vicedecana de Investigación de la Facultad de Educación en la Universidad de Los Andes y, además, especialista en diagnóstico y evaluación de lectura inicial, motivación lectora y formación de profesores en el área de Lenguaje.

Orellana conversó con el Secretario Ejecutivo de la Agencia, Carlos Henríquez, y la periodista Marcela Soto, respecto a los factores presentes en la tarea de estimular la lectura entre los estudiantes. Una de las dificultades se relaciona con la disociación entre la lectura por interés propio y la que se realiza en el aula, donde es clave que el profesor tenga las herramientas para estimularla. “Cuando el niño ingresa a la escuela, el profesor tiene que centrarse en construir las fundaciones sobre las cuales se va a desarrollar después el gusto por la lectura”, indica Orellana, quien también precisó que “el gran objetivo que queremos es que los niños sean lectores independientes. Si no adquieren esa autonomía, nunca se van a entusiasmar con un libro”.

Para ello es necesario desarrollar la comprensión auditiva, herramienta que permite despertar el gusto lector y que debe estar presente en todas las actividades en la sala de clases, ya sea leyendo un cuento en voz alta o recibiendo las instrucciones para un trabajo. También es importante el estímulo en el hogar, leer un cuento con los padres y mantener libros al alcance de los niños.

Junto con la formación, conocer los intereses de los estudiantes es fundamental durante la etapa temprana de los procesos de aprendizaje. “La curva de la motivación, tanto en hombres como en mujeres, crece en la medida en que el niño desarrolla sus habilidades lectoras, entre 1º y 3º básico. Todos los estudios a nivel mundial muestran que después decrece por distintas razones. Cuando el profesor tiene conocimiento de los intereses de sus alumnos, puede seleccionar mejor lo que va a leer con el curso”, plantea la especialista. Esto puede dar paso a otras formas de evaluación, más allá de la habitual prueba escrita.

“Sabemos, por ejemplo, que a las niñas les gustan más los textos de tipo narrativo, y a los niños los de tipo informativo. En general, las lecturas para los primeros años de enseñanza básica son de tipo narrativo y hay poco espacio para el texto informativo”, indica Orellana. Esto se refleja en los resultados del Estudio Nacional de Lectura de 2° básico, donde las niñas obtienen un mejor rendimiento.

Por su parte, el Secretario Ejecutivo planteó la importancia de tomar este proceso de manera integral. “Hay colegios que dijeron: estamos fallando en lectura, vamos a capacitar en didáctica a todos los profesores y no solo al profesor o profesora de Lenguaje. Por otro lado, mantener las bibliotecas abiertas, la apuesta de que se lleven los libros a la casa cambia la conversación con la familia. Es una tremenda inversión”.

Durante el programa también se abordó el desarrollo del Simce en 4° básico. Henríquez agradeció el apoyo de las comunidades escolares de todos los lugares donde se aplicó, lo que significó un 98,8% de participación, con cerca de 220.000 estudiantes rindiendo la evaluación.

Escucha el programa completo AQUÍ.