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TIMSS 2015: aprendizajes y desafíos para la política pública, por Carlos Henríquez

1 de diciembre de 2016

Esta semana fueron presentados los resultados TIMSS 2015. El desempeño de Chile crece significativamente en Matemática 8° básico, manteniéndose estable en el resto de las pruebas (Ciencias 8°, Matemática y Ciencias 4° básico). Nuestro país se encuentra bajo el promedio internacional (500 puntos), concentrando un alto porcentaje de estudiantes en las categorías más bajas de desempeño.

TIMSS 2015 vuelve a evidenciar el efecto del origen socioeconómico en los resultados académicos, el que ciertamente afecta a los sectores más vulnerables: la diferencia de puntaje entre grupos es de 78 puntos promedio, brecha similar a la existente entre el promedio de Chile y el de Finlandia.

En cuanto al género, si bien Chile no presenta diferencias en 4° básico, en 8° tenemos la mayor brecha en Matemática entre todos los participantes, y la segunda mayor en Ciencias, diferencias que resultan desfavorables para las mujeres. Estas brechas no son “naturales”, sino que están fuertemente asociadas a aspectos culturales, como las distintas expectativas que los padres y los profesores tienen sobre niños y niñas.

Otros hallazgos importantes se relacionan con la asistencia a la educación parvularia, con un impacto positivo de 7 puntos en Matemática 4to básico; las expectativas de logro educacional de los padres y de los propios estudiantes, con 20 puntos (promedio) adicionales; la importancia de la confianza sobre el aprendizaje de la asignatura, que explica entre 15 y 30 puntos más (según la prueba y el nivel); y el nocivo efecto de la repitencia, que resta hasta 50 puntos en los resultados.

Resulta fundamental desarrollar estrategias que, a partir de esta evidencia, controlen el efecto de variables como el nivel socioeconómico y el género, promuevan aquellas con un impacto positivo en los aprendizajes, y cuestionen la efectividad de medidas como la repitencia.

Así entonces, es relevante contar con mecanismos que compensen la influencia del nivel socioeconómico y el género de los estudiantes en los resultados de aprendizaje. Debemos velar por una correcta implementación de la Ley de Inclusión, así como ser proactivos en la tarea de eliminar las brechas entre hombres y mujeres, tema invisibilizado en el sistema que requiere de trabajo en las mallas curriculares de pedagogía, en la formación de docentes en servicio, los libros de texto, etc.

La comunidad educativa debe fomentar la seguridad respecto del aprendizaje, reforzando y felicitando logros, retroalimentando oportunamente, y erradicando estereotipos negativos respecto a ciertas asignaturas. Debemos ser enfáticos en transmitir que todos y todas son capaces de alcanzar grandes logros educativos.

Finalmente, el país debe revisar la pertinencia de la repitencia como estrategia para el logro de aprendizajes. Los estudiantes que repiten, lejos de mejorar sus resultados, empeoran su rendimiento, razón que nos obliga a pensar nuevas fórmulas que efectivamente refuercen el trabajo con cada niño y niña, alertando tempranamente y acompañándolos a lo largo del año.

En la Agencia de Calidad de la Educación sabemos que la evaluación no es un fin sino que un medio para la mejora. No permitamos que TIMSS se transforme en otro ranking internacional, sino que trabajemos a partir de los aprendizajes que deja esta prueba.