Trigger

La mejora sí es posible

24 de diciembre de 2018

Tiende a reiterarse que la educación escolar chilena está estancada.  Sin entrar en cuestionamientos de fondo, es importante establecer que su mejoramiento es posible para las comunidades escolares y así lo demuestran los 1345 colegios que avanzaron en su desempeño. Esa es la principal conclusión que arroja el proceso de categorización de desempeño de los establecimientos educacionales (Alto, Medio, Medio-Bajo e Insuficiente), que se realiza utilizando información aportada por el SIMCE y por los Indicadores de Desarrollo Personal y Social. Según los últimos resultados, la mayoría de las escuelas del país se encuentra en las categorías Medio o Alta, mientras que un importante número de establecimientos lograron salir de la categoría Insuficiente. Tanto en educación básica como en educación media, dos tercios de los establecimientos se encuentran clasificados en las categorías de mejor desempeño. Del mismo modo, los colegios ubicados en categoría Insuficiente disminuyeron del 11% al 8% entre 2017 y 2018 en educación básica, mientras que en educación media bajaron del 12% al 8% en el mismo período.

No se trata de minimizar o desconocer una realidad: hay 396 escuelas que se mantienen en categoría Insuficiente. Si, tras cuatro evaluaciones consecutivas se mantiene la categoría Insuficiente, ese establecimiento debiera entrar a un proceso de cierre y a sus alumnos destinarlos a otros colegios, siempre bajo el acompañamiento de la autoridad. La mejora es posible, pero también debemos dar señales a los sostenedores, porque esto implica esfuerzos paralelos y tiempos específicos, para que se centren en priorizar el bienestar y el derecho de los niños a una educación de calidad.

Uno de los factores que hace posible la mejora dentro de cada colegio es fortalecer una cultura de las expectativas: creer en una educación de mejor calidad. El desafío que nos compete es reconocer los déficits, pero aportar en las soluciones aprovechando la información que nos entregan procesos como las Categorías de Desempeño. No hay una receta única, sino varios factores: liderazgo del equipo directivo y del sostenedor, gestión pedagógica que genere vínculos, un buen clima de convivencia, entre otros.  Debemos centrarnos en generar información orientada a la acción: propósito en el hacer, focalizar recursos, optimizar procesos, lograr compromisos, y -muy especialmente-  fortalecer el convencimiento de que una mejor educación sí es posible.

Carlos Henríquez
Secretario Ejecutivo
Agencia de Calidad de la Educación

Publicada en La Segunda