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Calidad con valores

20 de febrero de 2018

Nuestros estudiantes son el presente y el futuro, por eso no da lo mismo cómo los educamos. En ese sentido, en el contexto de los últimos años, hemos contribuido al sistema educacional con nuestra “mirada amplia de la calidad” en el giro al sistema de evaluación. Esto no es una mera promesa, sino que es una acción que reubicó al Simce y los Indicadores de Desarrollo Personal y Social de manera equilibrada, sinérgica y con foco en la mejora pedagógica de todos los establecimientos. De tal manera, hemos dado pasos sinceros en incentivar la inclusión, relevando la convivencia y participación, así como la autoestima, como fundamentales para el aprendizaje.

Además, luego de casi tres décadas de solo Simce, hoy contamos con nuevos componentes, como Evaluación Progresiva -en lectura y prontamente en matemática-, que sitúa a los estudiantes al centro del proceso, profesionaliza el trabajo docente y releva la acción de este en la sala de clases.

Hemos transitado desde un sistema que solo evaluaba resultados a uno donde se miran los procesos. A enfocarnos no sólo en puntajes y números, sino que en visitas a los establecimientos. Hemos podido constatar y conocer en profundidad cómo es el trabajo al interior de las escuelas y cómo se desarrolla y avanza a pesar de las muchas dificultades. Estos hallazgos permiten a la política pública enfocar los esfuerzos en los establecimientos que más lo requieren y también aprender de los que lo están haciendo mejor.

Todo ello lo hemos realizado confiando, aportando a las capacidades de las escuelas y buscando potenciarlas, en vez de trabajar para la sola competencia y los ránkings. Enfatizamos que la colaboración es un accionar ético y moral. Cuando se compite muchos pierden y, para nosotros, ningún estudiante puede perder; menos pueden existir cien o trescientos colegios buenos: aspiramos a que sean buenos los doce mil de nuestro país.

Como institucionalidad, debemos seguir esforzándonos y mejorando como lo hemos hecho hasta ahora, buscando espacios de encuentro, marcando la diferencia -con voluntad, profesionalismo y trabajo en equipo- para aportar a las oportunidades de aprendizaje de todos nuestros niños, niñas y jóvenes, para que tengan acceso a una educación de calidad y con equidad en todo el territorio.

Carlos Henríquez C
Secretario Ejecutivo
Agencia de Calidad de la Educación

Columna original en La Segunda. Ver aquí.