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Vacaciones: un espacio para aprender

Miles de estudiantes en Chile dejaron las salas de clases para disfrutar del verano, momento para descansar, jugar y, por qué no, también aprender cosas nuevas a través de distintas experiencias que de seguro vivirán durante estos meses. ¿Es posible aprender en vacaciones? Para responder a esta pregunta, el programa radial de la Agencia conversó con el psicólogo del departamento de promoción y protección de la Infancia de Fundación Integra, Esteban del Río.

El especialista comentó que es importante distinguir entre los conceptos de estudiar y aprender, explicando que el primero tiene que ver con un contexto formal y asociado al colegio y el segundo con “una experiencia vital que podemos desarrollar en cualquier situación, bajo un contexto cotidiano y donde el saber está dado por las experiencias del día a día, por la familia, los amigos, los errores, etc.”.

Por esa razón, Esteban del Río aseguró que las vacaciones “son un espacio rico y una oportunidad muy grande para aprender en el amplio sentido de la palabra” y donde –añadió– pueden desplegar sus habilidades “desde la autonomía, desde su propio protagonismo y desde sus propias capacidades”, algo que según el psicólogo es ideal para que niños y niñas “se reconozcan como sujetos individuales y los adultos podamos generar las condiciones para que los niños se desarrollen y conozcan sus talentos y habilidades”.

En cuanto al rol de los adultos (padres, profesores, etc.), el psicólogo de Fundación Integra comentó que lo principal es “generar las condiciones para el aprendizaje”, es decir, espacios de motivación donde aprender sea algo entretenido, un ambiente afectivo que despierte el interés de los niños y jóvenes sin temor ni presión. Por eso, sostuvo, “las vacaciones son un momento que permite salir de la rutina, flexibilizar los horarios y probar distintos contextos para el aprendizaje”.

Sobre la importancia del aburrimiento, Esteban del Río mencionó en Agenda Calidad que este “es un espacio para desarrollar la creatividad”, pero agregó que esto solo sucederá cuando esté enmarcado en el respeto, porque si el niño se siente obligado a hacer cosas y los padres también se sienten obligados a entregarles distintas actividades, finalmente se estarán satisfaciendo las expectativas de los adultos.

El desafío es, en palabras del especialista, “saber cómo lograr que los niños sean los protagonistas de su desarrollo y que tengan la posibilidad de elegir qué es lo que quieren o no hacer, qué es lo que les gusta, cometer errores y aprender desde la experiencia”.

La vida cotidiana es una oportunidad para practicar lo aprendido

Carlos Henríquez, Secretario Ejecutivo de la Agencia de Calidad, afirmó que es posible asegurar que los aprendizajes que los estudiantes pueden conseguir fuera de la sala de clases impactan de manera importante. “La vida cotidiana es una oportunidad para practicar lo aprendido y para compartir” y añadió que “el espacio socioemocional de nuestros niños es central porque no solo aprenden a aprender, sino que también aprenden a convivir”.

Para Henríquez es importante no subestimar las vacaciones porque durante estos meses “los estudiantes adquieren muchos aprendizajes, incluyendo los de desarrollo socioemocional”, es decir, el trabajo y refuerzo de la autoestima, de creer en ellos mismos, compartir con otros y todo lo que tenga relación e impacto en su proyecto de vida.

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