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Entrevista a Michael Fullan: “Las escuelas que se van quedando atrás deben ser priorizadas”

El sociólogo canadiense y experto en liderazgo Michael Fullan fue el invitado central del seminario internacional “Líderes del cambio educativo. Para una educación del siglo XXI”, realizado en Concepción y Santiago en el marco del sexto aniversario institucional. En Agenda Calidad, programa radial de la Agencia en radio Cooperativa, el Secretario Ejecutivo, Carlos Henríquez, y la periodista Marcela Soto comentaron la entrevista concedida por Fullan a la Agencia en su visita en nuestro país.

Nuestras salas de clases no han cambiado en más de un siglo, ¿cómo educamos para un mundo que no conocemos?

Tenemos la misma conclusión, las salas de clases no están listas para enseñar a los estudiantes  los requerimientos del futuro. Necesitamos tener más metas educativas además de escribir y leer, metas que llamamos “las competencias globales” o “las seis C”, que son: ciudadanía, carácter (que es la enseñanza autoenseñada), comunicación, colaboración, pensamiento crítico y creatividad. Si enseñas estas seis C los estudiantes van, por ejemplo, a encontrar más relevante su mundo local, su entorno. Hay que cambiar la forma en que enseñamos, necesitamos más colaboración entre los docentes, profesores que aprendan de profesores y estudiantes que aprendan de estudiantes. Estos son los dos cambios que se deben realizar; foco en la pedagogía y la oportunidad para que profesores y estudiantes puedan aprender de ellos mismos, dentro de las escuelas y en otros establecimientos. Esa es la transformación que está sucediendo y creo que Chile está interesado en sumarse a ella.

El buen liderazgo puede generar mayores aprendizajes en los estudiantes ¿cuál es el rol de la confianza en este sentido?

El rol del liderazgo ha cambiado en los últimos diez años. Por ejemplo, antes el director de la escuela también la gestionaba, hacía trabajo administrativo, y ahora trabaja con los profesores para hacer los cambios que estamos hablando en pedagogía, en los resultados de aprendizaje, los llamamos lead learners, “alumnos al mando”; el director es un lead learner que trabaja con los docentes. El profesor en vez de estar aislado en una sala está trabajando en grupo, el director tiene que ayudar en el trabajo de ese grupo, los docentes líderes también trabajan en grupos al mismo tiempo. Si vamos a la sala de clases, la naturaleza de este nuevo trabajo es que se les enseña a los estudiantes lo que nosotros llamamos vincular y cambiar al mundo, quiere decir que están aprendiendo algo más relevante para la comunidad local, más relevante para el cambio climático, para lo que está pasando en su entorno y el mundo… Estamos encontrando alumnos líderes y agentes de cambio, ellos se transforman y se involucran en el cambio trabajando. Los estudiantes están mostrando más liderazgo y el rol del profesor es ayudarlos en ese liderazgo y también es responsabilidad de los líderes de los colegios ayudar a los profesores a que tengan esta función.

La colaboración es una habilidad fundamental para el siglo XXI. Mucho se habla de colaboración, pero es difícil llevarlo a la práctica, ¿cuál es la forma de hacerlo posible?

No podemos decir que la colaboración por sí sola es automáticamente algo bueno, se puede producir una colaboración superficial, incluso se puede colaborar para llegar a un fin no tan positivo. Lo primero es definir qué es una colaboración buena y efectiva. Hoy vemos que los profesores que trabajan para mejorar su forma de enseñar y en el impacto en el progreso de la enseñanza de sus estudiantes, algo que llamamos colaboración especificada o precisión. Cuando trabajan de esta forma lo están haciendo bien, pero a veces es difícil lograrlo: los profesores no están acostumbrados, se debe cambiar la cultura asentada y se requiere confianza entre todos. Pero si trabajan colaborativamente los docentes pueden ser más visibles a sus pares, al director, etc.; si no hay un clima de confianza se pueden sentir un poco amenazados, pero cuando los profesores trabajan juntos y se pierde el miedo inicial, les resulta productivo, les gusta y les hace más satisfactorio su trabajo.

La Agencia trabaja por instalar la mirada amplia de calidad, donde son importantes los factores socioemocionales, ¿qué tan fundamentales son en la educación y el aprendizaje?

Hay varias cosas con el rol de la Agencia, tomó un esquema más amplio y un papel con menos énfasis en cumplimiento y más en el aprender y en el buscar alianzas; ha establecido una filosofía de evaluación que sea compatible y ayude a los profesores a que mejoren su confianza. Lo segundo es el trabajo en los temas socioemocionales; altas expectativas en los estudiantes para que aprendan. Creo que lo tercero son las relaciones amables, en otras palabras el profesor tiene que pensar cómo le está yendo a los estudiantes en términos emocionales y sociales, si lo están pasando mal en casa, si están deprimidos, si están preocupados. La parte socioemocional tiene que ser desarrollada y los docentes deben enseñar a los alumnos que esto es, generalmente, una combinación de reconocer sus propias emociones con ser empáticos con otras personas, hay una parte interna y una parte externa. Este tipo de profesor no va a cambiar una buena pedagogía pero tiene que trabajar a la par de una buena pedagogía, la enseñanza socioemocional más la pedagogía significa éxito.

¿Cómo priorizamos los colegios que se van quedando atrás en el aprendizaje de sus estudiantes?

Cuando empezamos a trabajar en Ontario teníamos cuatro mil escuelas y había ochocientas que se estaban quedando atrás: pusimos atención extra en ellas, pues las escuelas que se van quedando atrás deben ser priorizadas. Esta es una meta importante por muchas razones; primero, porque tiene que ver con el bienestar de todo el sistema, es necesario ayudarlas a mejorar. No es una atención que diga “a ustedes les está yendo mal como escuela”, no, con eso se ponen a la defensiva; hay que apoyarlas para que mejoren, sacar el estigma de “identificar a estas escuelas que necesitan ayuda” y tratar de que sea una acción positiva. En nuestra experiencia al mejorar, aunque sea un poco, les permite a estas escuelas darse cuenta de que es posible el cambio y quieren seguir trabajando en ello.

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