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La educación, una herramienta para erradicar el trabajo infantil

Hoy lunes 12 de junio es el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, fecha instaurada para crear conciencia acerca de las prácticas laborales a las cuales se someten millones de niños, niñas y jóvenes en el mundo y que en Chile mantiene a más de 200.000 estudiantes ejerciendo actividades que les impiden desarrollarse normalmente en el colegio.

Si bien en nuestro país el trabajo adolescente está permitido entre los 15 y los 17 años, y solo si se cuenta con el permiso de los padres, existe un gran número de niños y jóvenes que realizan tareas de forma ilegal, sin tener la edad mínima para hacerlo y desarrollando actividades peligrosas y sin el resguardo necesario para su salud y bienestar.

Según informa el Programa Contra el Trabajo Infantil y Protección al Adolescente Trabajador del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, “219 mil niños y niñas bajo la edad mínima están en situación de trabajo infantil en Chile” y del total de estudiantes trabajadores, 9 de cada 10 ejerce lo que se denomina “trabajo peligroso”, es decir, labores que originan daños físicos, morales y/o mentales para quienes las desarrollan.

Estos empleos están catalogados como “las peores formas de trabajo infantil” y tienen que ver con el uso de maquinarias, trabajo a la intemperie, uso de agroquímicos, cargando grandes pesos o usando herramientas o elementos peligrosos como sierras, cortadoras, sopletes o productos tóxicos.

“El trabajo después del colegio impacta negativamente en los aprendizajes”

La educación tiene un rol protagonista en la erradicación del trabajo infantil. Fortalecer el acceso y la calidad de la educación contribuye a superar obstáculos que actualmente sortean los estudiantes trabajadores y que provocan, entre otras cosas, una menor motivación escolar, un alto número de inasistencias y una disminución de su rendimiento en las diferentes asignaturas.

Con el objetivo de asegurar la trayectoria de los trabajadores del país hacia el Trabajo Decente, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) creó la Estrategia nacional para la erradicación del trabajo infantil y protección del adolescente trabajador 2015-2025, plan que asegura que hay un estrecho vínculo entre educación y trabajo infantil, y por lo tanto, el foco es establecer políticas públicas que promuevan la calidad de la primera por sobre el segundo.

Según informa el documento, “los efectos del trabajo infantil sobre la educación requieren de especial atención”, e invitan a “garantizar el correcto desarrollo del proceso educativo del niño como piedra angular de las respuestas que apunten a la erradicación” de estas actividades.

Para el Secretario Ejecutivo de la Agencia de Calidad de la Educación, Carlos Henríquez, “es importante velar por el desarrollo integral de los estudiantes e ir más allá de las experiencias de aprendizaje, conociendo factores tanto dentro como fuera de la escuela que impactan, por ejemplo, en su bienestar y felicidad”.

Henríquez además recalcó que en el espíritu de avanzar en la mirada amplia de calidad, es esencial conocer cómo incide en los estudiantes el hecho de trabajar y estudiar. En ese sentido, afirmó que “evaluaciones como PISA revelan que el trabajo remunerado después del colegio impacta negativamente en los aprendizajes y también genera una mayor ansiedad académica, por lo que mientras más tarde ingresen nuestros estudiantes al mundo del trabajo, tendrán mejores aprendizajes y un mayor bienestar”.