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Escuela Los Conquistadores de Penco: el desafío de conservar las tradiciones patrias

En el mes de la patria hay festejos, talleres, veladas artísticas y otras actividades donde los niños son protagonistas. En Penco hay una escuela cuyo foco está puesto no solo en el saber, sino también en el hacer. Aquí los niños son actores, cultores y payadores y, sobre todo, conservadores de nuestras danzas tradicionales.

Fiestas Patrias es uno de los momentos favoritos de los chilenos. Las tradiciones típicas convierten a septiembre en uno de los mejores meses del año. Pero si hay un lugar donde el 18 se refleja en todo su esplendor, es en los establecimientos educacionales, donde se siembra la semilla de la chilenidad.

Un ejemplo de ello es la escuela básica Los Conquistadores de Penco, la que todos los años se prepara para esta fecha tan importante, donde se mezclan las tradiciones con la conmemoración de momentos clave de la historia de Chile.

El director de la escuela, Juan Francisco Lagos, explica que todos los años sus estudiantes se incorporan a las actividades comunales. Este 2018 fueron parte de una feria tradicional chilena con un puesto de comida típica, el que tenía como producto principal el alfajor y un montaje de una casona ambientada en el año 1600 con Alonso de Rivera, personaje histórico que conquistó Penco.

“El año pasado dimos mayor profundidad a la visión de escuela y logramos extraer sellos institucionales que nos identifican como tal. Uno de ellos, es que la escuela Los Conquistadores es gestora de conocimiento, danza, arte, música y deporte y, en ese contexto, el patrimonio y la cultura se destaca de manera sistemática en todas nuestras actividades”, explica Lagos.

Pero no solo son parte de ferias tradicionales. En el establecimiento los estudiantes participan en talleres de danza y actividades que se celebran tradicionalmente con payas y juegos criollos. También realizan jornadas de carácter cultural, donde los alumnos de la comuna participan en el palín, juego típico tradicional mapuche y con cuecas. “De esta manera, se activa la escuela con una fiesta de chilenidad y en septiembre destacamos los valores patrios propios de nuestro quehacer tradicional chileno. Sin embargo, las actividades patrimoniales y de cultura y de tradiciones chilenas las hacemos durante todo el año”, dice el director.

En este establecimiento han potenciado la participación de los estudiantes de todos los cursos de estas prácticas, las que permiten valorar el sentido del apego a las tradiciones. Por ejemplo, los niños de prekínder y kínder trabajan desde la conciencia fonológica, es decir, construyen el lenguaje oral mediante la creación de rimas, versos y payas.  “Para esta nueva celebración habrá un conjunto de actividades y muestras a la comunidad escolar completa. También habrá juegos tradicionales y criollos, donde la carrera tres pies no falla, además de música, baile y un encuentro de gastronomía típica”, comentan en el establecimiento.

Junto con esto, en el colegio Los Conquistadores también se rescatan las tradiciones desde el currículo, por ejemplo, en la asignatura de Historia, donde los profesores en paneles, diarios murales y en sus clases, destacan a los pueblos originarios y tradicionales. “En los cursos más grandes trabajan desde una dramatización a la escritura de un breve ensayo en torno a un personaje de la historia o de nuestros pueblos originarios”, dice el director.

La cueca

A la hora de representar nuestro baile nacional, en Los Conquistadores nadie dice que no. En esta escuela existen talleres donde se trabaja para que todos los alumnos la bailen.

Juan Toledo, monitor de danza, explica que realizan un taller metodológico donde introducen a los estudiantes en cultura general y en el origen de las danzas tradicionales de cada zona. Investigan y orientan a los estudiantes. “En el mes de la patria siempre trabajamos en el origen de la cueca, de dónde proviene, su descendencia, los grandes cantautores y cultores del folclor chileno y del baile tradicional. Así trabajan y aprenden conocimientos técnicos y teóricos de la danza folclórica chilena”.

El profesional menciona que tienen distintos talleres por niveles de lunes a miércoles, y dos días de la semana libre para que los estudiantes vayan, como actividad extraescolar, y participen en forma masiva y se sientan más integrados. “En septiembre, específicamente, nos preparamos para el encuentro comunal de folclor escolar, a pesar de que todo el año hacemos distintas presentaciones en encuentros de danzas. Este año presentaremos zona centro, el origen de la cueca, la zamacueca, la zamba argentina y terminaremos con la inclusión de danzas de Venezuela y Argentina”.

La escuela Los Conquistadores se ha destacado en la parte folclórica porque siempre está incentivando a sus estudiantes para sigan este arte y la danza en todas sus expresiones.

Hilda Maldonado, inspectora general y docente a cargo de los talleres de danza, destaca el trabajo que realizan por mantener y potenciar las tradiciones patrias. “Las trabajamos como taller, sobre todo porque tenemos como sello institucional ser una escuela gestora de la danza, arte y música. Estamos todo el año trabajando con talleres desde primero a octavo básico”.

La inspectora explica además que participan niños que inicialmente no saben nada y poco a poco aprenden y avanzan. “Para esta época lo hacemos con mayor realce. Trabajamos música chilena folclórica y danza latinoamericana. Ellos eligen los distintos talleres entre los once que les ofrecemos. Estamos muy contentos porque hemos obtenido muchos logros, llegando hasta bailar en la cúpula de Santiago, y ocupando el primer lugar en danza latinoamericana”.

Durante 18 años la escuela Los Conquistadores ha llevado adelante este plan que es mucho más que una celebración. En tiempos en que las tradiciones patrias pierden vigencia este establecimiento ha apuntado en dirección contraria. Cuando llega septiembre los estudiantes despliegan sus talentos y acervo cultural, transformando un momento de festejo en una oportunidad para relevar, rescatar y sembrar en las nuevas generaciones la semilla del respeto por las tradiciones chilenas.