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Ann Makosinski, inventora canadiense: “las escuelas debieran incentivar a sus alumnos a encontrar soluciones a problemas de la vida real”

En el marco de la séptima edición del Congreso Futuro desarrollado en Chile en enero pasado, la joven científica canadiense de veinte años, Ann Makosinski, se presentó con el panel “Innovar por el mundo” con una exposición donde destacó la importancia de la relación entre las ciencias y el arte, sus dos pasiones.

Destacada en 2017 por la revista Forbes por ser una de las más importantes emprendedoras e innovadoras menores de treinta años, la actual estudiante de literatura inglesa de la Universidad de Columbia Británica, Canadá, creó su primer invento a los doce años, pero no fue sino hasta tres años después cuando cautivó la mirada de los medios de comunicación gracias a la creación de Hollow Flashlight, linterna led que no necesita ninguna fuente de energía para funcionar más que el calor del cuerpo.

El cómo se inspiró para crear este invento –ganador de la feria de ciencias de Google en 2013– es quizás más loable que el aparato mismo y lo explicó durante su ponencia en nuestro país. “Mi mamá es filipina y una amiga de ella me contó que su mamá fracasó en los estudios allá porque no pudo pagar la electricidad y por lo tanto no tenía luz para estudiar de noche. Así fue que se me ocurrió la idea de inventar algo para generar energía eléctrica sin usar baterías. De esta forma nació Hollow flashlight”, afirmó.

Hoy, Makosinski continúa dando de qué hablar en los medios gracias a sus charlas, su preocupación por el cuidado del medioambiente, su constante inquietud por crear cosas nuevas y su otra invención: la e-Drink (2015), una taza que utiliza generadores termoeléctricos para aprovechar el exceso de calor del café para alimentar un teléfono o dispositivo de música. “Mientras iba a la escuela, todo mi trabajo para las ferias de ciencias lo desarrollé de forma independiente y en mi casa, con mi papá”, cuenta Ann en entrevista con la Agencia de Calidad.

– ¿Cuándo nació tu pasión por las ciencias? ¿Qué te dijeron tus padres?

Mi interés por las ciencias comenzó cuando era muy chica. Mis primeros juguetes fueron una caja con transistores y una pistola de pegamento caliente que usé para armar inventos con basura que recogía en mi casa. Por supuesto que estos inventos jamás funcionaron, pero la idea era usar los recursos que tenía a mano y juntarlos para crear algo nuevo y mejor. Mis padres realmente se comprometieron conmigo, me alentaron para que participara en todas las ferias de ciencias y siempre estuvieron a mi lado apoyándome.

– ¿Recuerdas a algún profesor que te haya marcado siendo estudiante en el colegio? ¿Podrías contarnos algo sobre él o ella y su trabajo como docente?

Tuve un profesor magnífico de inglés, su apellido era Young. Él fue mi profesor desde II a IV medio. Recuerdo que contaba muchas historias sobre su vida y nosotros aprendimos tanto de eso como del contenido que él nos mostró. El profesor Young analizó toda la literatura que nosotros estudiamos, nos hacía preguntas muy interesantes y nos dio la libertad para trabajar en proyectos individuales. Él no solo fue nuestro profesor, sino que también nuestro amigo.

– Ann, ¿qué es para ti tener una educación integral?

Creo que es tener la posibilidad de aprender de todo cuando estás en la escuela. Por ejemplo creo que las artes y las ciencias deberían ser vistas como complementos, y no como una opción separada de la otra.

– En tu opinión, ¿qué deberían hacer las escuelas para incentivar el aprendizaje de las ciencias en los estudiantes?

Las escuelas no deberían usar solo libros para enseñar ciencias. Podrían desarrollar actividades prácticas, como jugar con un tablero de circuito, una soldadora y un codificador; o bien inventar un proyecto científico, que resulta más interesante que llenar una hoja con respuestas a problemas enunciados. Creo que más escuelas debieran incentivar a sus alumnos a encontrar soluciones a problemas de la vida real mientras aún están en el colegio y no esperar a que los niños crezcan. Además, la combinación entre Arte y Ciencia convierte la enseñanza en algo más interesante, interactivo y atractivo para los más pequeños y para un público más amplio también.

– ¿Qué les dirías a las niñas que están enamoradas de la Ciencia?

A las niñas que aman las ciencias les diría que fueran valientes, que todos los días hagan las cosas que les interesan y que no tengan miedo de acercarse a otras personas en busca de ayuda. Usen Internet, el correo electrónico o plataformas como Linkedin para encontrar personas que admiren y ¡escríbanles para pedirles consejos!