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Mayor información para avanzar

En nuestra sociedad, es de suponer, ya no se priva a los ciudadanos del acceso a la información; sin embargo, la saturación y contradicción de contenidos genera una ineludible confusión.

En nuestro campo, la información que se entrega al sistema escolar y a los padres y apoderados ha estado en el centro de la discusión. Qué información y cómo se entrega ha sido parte de las diferentes visiones de cómo la política pública se hace cargo de la información que genera y cómo ésta puede ser un aporte para la mejor toma de decisiones.

Por esta razón, desde el 2014 como Agencia de Calidad de la Educación hemos dado importantes pasos en la disponibilidad y calidad de los datos que se entregan al sistema. Cada año hacemos un gran esfuerzo por entregar -lo más cercano posible al inicio del año escolar- los resultados de la pruebas Simce, junto con los de los Indicadores de Desarrollo Personal y Social para ser una señal clara y concreta para la acción. Enfatizamos, con ello, que calidad es más que el Simce.

Creemos que el desafío se juega en las oportunidades de aprendizaje donde, por lo tanto esta información nos debe ayudar a movilizar una efectiva gestión escolar y pedagógica. Por ejemplo: además de si una escuela tiene 270 puntos en el Simce, es relevante saber cuántos niños poseen un desempeño insuficiente y que tan bien les va en geometría, para apoyar al profesor a cargo de esa materia. Insisto, ya no solo es puntaje a lo que se tiene acceso.

Por una parte, y con base en las recomendaciones de un equipo de especialistas convocado por el Mineduc, como Agencia propusimos un nuevo Sistema Nacional de Evaluación de Aprendizajes para el periodo 2016-2020. Esta, que fue aprobada por el Consejo Nacional de Educación, modificó la cantidad y tipo de aplicaciones, cambios que refuerzan las capacidades de profesores y profesoras en el desarrollo de las fortalezas y debilidades de sus estudiantes. Este ha sido uno de los logros de la Evaluación Progresiva, sistema voluntario de evaluación que reemplazó al Simce de 2° básico, y que hoy cuenta con casi cinco mil escuelas inscritas, más del 60% de la matrícula de ese nivel. Progresiva, tras 28 años de solo Simce, permite a las comunidades escolares trabajar en el cómo de los aprendizajes de cada niño y niña.

Por otra parte, estamos convencidos de que estigmatizar a las escuelas dificulta la mejora. Hemos realizado esfuerzos en pos de una lectura apropiada de las evaluaciones, evitando rankings y promoviendo experiencias que puedan servir como referentes para el sistema. Buscamos transformar una lógica de competencia entre establecimientos que tuvo su punto más álgido con la publicación de los “semáforos Simce”, donde se comparaban puntajes sin ningún criterio educativo, por ejemplo composición socioeconómica del estudiantado o distribución según logros de aprendizaje.

Desde 2016 contamos también con la Categoría de Desempeño en régimen de los establecimientos de enseñanza básica, información que incluye los Estándares de Aprendizaje e indicadores de convivencia, participación y equidad de género. La categoría es controlada según el nivel socioeconómico de los estudiantes para que cada colegio avance tomando mejores decisiones.

En definitiva, hoy tenemos más y mejor información para sostenedores, directivos, docentes, apoderados, estudiantes, y la comunidad educativa en general, con el fin de que no compitamos con el del lado, sino con nosotros mismos, y avancemos para que haya buenos colegios para todos. La tarea es titánica, pero realizable en el marco de la Reforma Educacional en marcha. No olvidemos, además, el hecho de que cada niño y niña aprenda y despliegue sus talentos es responsabilidad de todos. Lo anterior, seguro, es lo que queremos y anhelamos siempre como país.

Carlos Henríquez Calderón
Secretario Ejecutivo
Agencia de Calidad de la Educación

Columna original en El Mostrador. Ver aquí.