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La educación y la brecha de género

La conmemoración del Día Internacional de la Mujer nos invita, año a año, a permanecer inquietos frente a la inequidad que enfrentan diariamente las mujeres en diversas áreas del quehacer social y con ello a cuestionarnos cómo estamos trabajando este tema.

Un estudio realizado por la Unesco en 2016 afirma que “niños y niñas ingresan al sistema educativo con las mismas capacidades”. Sin embargo, la evidencia indica que las brechas de género en los aprendizajes aumentan conforme niños y niñas avanzan de nivel escolar. ¿Qué hacer, entonces, frente a este panorama?

A través de distintas evaluaciones –nacionales como el Simce e internacionales como PISA, TIMSS y ERCE– hemos podido observar que las brechas entre niños y niñas en los resultados académicos evaluados, son importantes, sobre todo en Lenguaje. Así, los resultados de la prueba Simce Lenguaje 2016 reportan que el sexo femenino obtuvo entre 10 y 16 puntos más que los hombres, dependiendo del grado evaluado. En Matemática, en cambio, para ese año no se observaron diferencias de género en la prueba Simce, aunque sí en las últimas aplicaciones de PISA y TIMSS.

Dado que hombres y mujeres tienen capacidades biológicas similares para enfrentar las distintas áreas del aprendizaje, la raíz de estas diferencias radica en elementos culturales tan enraizados que muchas veces no tenemos conciencia de ellos. Así, uno de los resultados más importantes de nuestro estudio de buenas prácticas para la reducción de la brecha de género es justamente la poca visibilidad del problema en los establecimientos educacionales.

Como Agencia estamos convencidos de que tener acceso a mejor información es esencial para tomar conciencia de esta situación, tomar decisiones y concretar cambios. Es ahí donde cobra relevancia sensibilizar y acompañar a los establecimientos para que sepan cómo abordar los datos reportados y definir, en conjunto con equipos directivos y profesores, cuál es la mejor manera de trabajar para disminuir la inequidad de género en la sala de clases.

Una buena fuente de información es la entrega de resultados Simce de abril recién pasado, cuando por primera vez los colegios mixtos pudieron conocer los datos desagregados por género y así contar con más antecedentes para reflexionar respecto de la cultura escolar preponderante en el establecimiento e inspirar la creación de estrategias para modificar aquellos aspectos que impiden que tanto hombres como mujeres puedan desarrollar el máximo de su potencial.

Es por eso que invitamos a todas las escuelas y las familias del país a no encasillar a niños y niñas en habilidades y oportunidades desprendidas de estereotipos, los que restringen el potencial de los estudiantes; aún más, limitan las posibilidades de desarrollo de un país entero.

Carlos Henríquez C
Secretario Ejecutivo
Agencia de Calidad de la Educación

Columna original en El Mostrador. Ver aquí.