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La convicción lectora

Los resultados de las evaluaciones de lectura, no evidencian avances desde el año 2012, según develó el estudio muestral a alumnos de segundo básico

¿Desesperanza? No. Hoy tenemos una convicción que permite focalizar los esfuerzos para mejorar la lectura de los estudiantes desde los primeros años y un consenso que permite articular esfuerzos de diferentes actores

Compartimos la convicción que la lectura no solo es una habilidad que requieren los estudiantes con inclinaciones por las letras o de carácter humanista; es la llave maestra que permite el aprendizaje de todas las asignaturas.

Dicha convicción se traduce en acciones para el gusto por la lectura. Ello requiere capacidad de innovar en el aula de los profesores de lenguaje y el apoyo que puedan encontrar en las nuevas tecnologías y redes sociales, las que pueden ser un aliado y no una amenaza al hábito lector. La relación que tengan los profesores de los diferentes ciclos de enseñanza es determinante para proyectar estos esfuerzos

Mientras antes mejor: la evidencia indica que educación prescolar es una de las claves que explican los resultados al inicio del ciclo escolar y que luego se proyectan hacia el resto de su enseñanza.  Desarrollar habilidades narrativas orales y la familiarización con las letras y algunas palabras es determinante. Por ello es importante avanzar en cobertura de educación parvularia y que las familias se involucren en las escuelas y en la formación de sus hijos.

Desde esta primera etapa tenemos el desafío de enfrentar algunos estereotipos que afectan la posibilidad de mejorar el aprendizaje de la lectura en todos los niños. El que las niñas obtengan desde 2015 mejores resultados en este estudio no tiene que ver con una predisposición natural a la lectura o porque sean más tranquilas que los hombres. Tarea de los profesores y padres es estimular la lectura sin distinción.

La convicción en la mejora del aprendizaje de la lectura sustenta la necesidad de contar con un plan lector que, a nivel nacional, promueva la lectura desde los primeros años de escolaridad. Se suman a este esfuerzo otros actores del sector público, como el ministerio de la cultura, organizaciones y fundaciones privadas e incluso el aporte que puedan hacer los medios de comunicación a través de espacios lúdicos en torno a las palabras y la lectura.

Estamos a tiempo de cambiar el rumbo y garantizar una educación de calidad que parte en la lectura.

Carlos Henríquez C
Secretario Ejecutivo
Agencia de Calidad de la Educación

Columna original en La Segunda. Ver aquí.