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Jornada escolar completa

A propósito del reportaje publicado en La Tercera, en el marco de los 20 años de la puesta en marcha de la Jornada Escolar Completa (JEC), resulta importante recalcar algunos elementos.

Tal como lo señalan académicos y expertos, la JEC ha sido una de las políticas más importantes en la historia de la educación chilena. La cantidad de recursos aportados al sistema, la mejora en la situación contractual de muchos docentes, y por sobre todo, el impacto social en las familias más vulnerables, son todos efectos notables de esta iniciativa.

Es cierto que hay deudas pendientes, que se relacionan sobre todo con la utilización de las horas adicionales que aportó la JEC. Si el compromiso fue generar talleres y actividades distintas a la “clase tradicional”, lo cierto es que en muchos establecimientos esto no se ha cumplido, utilizando estos espacios para pasar contenido atrasado o preparar evaluaciones como el SIMCE y la PSU.

Como Agencia de Calidad de la Educación, organismo encargado de evaluar la calidad del sistema escolar chileno, estamos convencidos de que la calidad de la educación no se alcanza a partir de la preparación y el reforzamiento de algunas evaluaciones. Pruebas como SIMCE y la PSU no deben ser el fin de una comunidad escolar, sino que medios para retroalimentar y orientar el trabajo.

En los últimos años hemos realizado esfuerzos para dar un nuevo sentido a la evaluación y para ampliar la mirada de calidad, incorporando elementos fundamentales como la equidad de género, la participación, la autoestima y la motivación escolar, entre otros. Es fundamental que cada escuela comprenda la relevancia de estos aspectos, avanzando hacia una educación integral e innovadora, donde pueden utilizar la JEC para este propósito.

Carlos Henríquez Calderón
Secretario Ejecutivo
Agencia de Calidad de la Educación

Opinión original en La Tercera. Ver aquí.